Revoluciones…..

Presentación  

En términos amplios el concepto de  “revolución”, es entendido como un intento por realizar un cambio radical en el sistema de gobierno imperante, también es vista como  cualquier modificación en la economía, cultura, sociedad. Estas se manifiestan a través del uso de la fuerza y la infracción de las disposiciones constitucionales establecidas. Se llevan a cabo de acuerdo con sus líderes, en nombre de las fuerzas populares y generalmente bajo la bandera del progreso, libertad y la justicia social.

 

El concepto “Revolución” como lo entendemos hoy, es muy distinto a como se entendió en un principio, ya que el concepto nace de la Astronomía y fue utilizado para designar el movimiento circular de los cuerpos celestes. La primera vez  que se uso en política, fue para considerar la restauración del régimen monárquico en Inglaterra en el año 1600. Solo una vez llegada la revolución francesa de 1789  se le asigno el sentido progresivo que hoy tiene dicho termino, y que ha sido llevado a la practica también en Latinoamérica, particularmente en las primeras décadas del XX, producidas básicamente por la imposibilidad de ascenso de las clases medias y las paupérrimas condiciones en que vivían campesinos y obreros de los distintos países latinoamericanos.

 

Las revoluciones latinoamericanas (como se dijo anteriormente) fueron dirigidas y promovidas generalmente por las clases medias y apoyadas por los trabajadores y el campesinado descontento, tuvieron lugar en distintos países y todas ellas comparten características similares como: crisis en las clases dominantes, radicalización de las dominadas, grietas o rupturas en los aparatos represivos, intervención de Estados Unidos, evolución de las clases, en particular la clase media en ascenso exigieron cada vez más su participación en la vida política,  también se produjeron movilizaciones campesinas, organización de los trabajadores, existencia o creación de nuevos liderazgos y de nuevas ideas políticas, crisis de dominación y de hegemonía.

 

 Mexico y Bolivia no fueron ajenos a estos procesos, el entender y comprender de que manera fueron llevado a cabo estos quiebres de la continuidad histórica, cuales son sus similitudes y en que se diferencian es parte de los objetivos de este trabajo, para ello, es necesario en primera instancia reconstruir objetivamente los periodos en el cual se desarrollan estos procesos revolucionarios. 

Revolución Boliviana

 La revolución boliviana debió seguir un largo proceso con altos y bajos; se inicio en 1936, sufrió los embates de la contrarrevolución en  1939 y en 1946, fracaso en el levantamiento popular de 1949 y logro triunfar en 1952. A semejanza de la mexicana, fue una revolución que llevó al poder a los grupos sociales medios, los cuales desarrollaron una reforma social y económica que modifico profundamente las estructuras tradicionales de Bolivia. Como consecuencia de la derrota en la guerra del Chaco y de la crisis financiera agudizada por dicha guerra, se produjo un golpe de Estado en noviembre de 1934, que derroco al presidente Daniel Salamanca  y colocó en la presidencia al vicepresidente José Tejada Soriano. Este, a su vez, perdió el poder el 17 de mayo de 1936 a causa de otro  golpe militar dirigido por el coronel Germán Busch Becerra. De esta manera. Se evidencia la inestabilidad política existente en este país durante la década de los treinta. A partir de mayo de 1936 los militares marcaron su entrada a la política con un contagioso gusto por el poder que supuestamente habían perdido después de la  guerra del Pacifico”. De esta manera los militares al mando de Busch  instalaron entonces una junta de gobierno que presidió el coronel David Toro (1936-1937), quien  perdió también el mando dos años mas tarde cuando el mismo Busch se constituyó en presidente de Bolivia. Este titulo le fue legitimado por la convención que dio a este país una nueva constitución en 1938 en reemplazo de la de 1880. Los gobiernos de Toro y Busch fueron los primeros en Bolivia que tuvieron carácter populista. Este populismo, como en los demás países del continente mostraba una suma de errores conceptuales, lo que confundía y no hacia claro un  planteamiento ideológico claro, estos iban desde el socialismo al corporativismo fascista de Mussolini. En estos gobiernos se tomaron medidas políticas que abarcaban desde la nacionalización del petróleo, hasta políticas laborales de corte  progresista como la que permitió la realización, en 1937 de un Congreso de los Trabajadores en un contexto donde los partidos llamados “tradicionales” (liberal y republicano) dejaron de marcar presencia dentro de los organismos de los trabajadores.[1] En junio de 1939, el gobierno de Busch dictó un decreto estableciendo que las grandes empresas mineras debieran entregar al Estado el 100%  de las divisas que recibieran por la venta de sus exportaciones. Poco tiempo más tarde, el 23 de agosto, el presidente murió quedando a oscuras la causa de su fin, según distintas versiones, entre el suicidio y el homicidio. Asumió la presidencia el general Carlos Quintanilla, quien restauró la vigencia de la Constitución de 1938 y determinó que el Ejército debía ejercer el control del país hasta la celebración de nuevas elecciones. En las elecciones de 1940 en las que se impuso el general Enrique Peñaranda (1940-1943), candidato de la llamada Concordancia Nacional, visera de las fuerzas tradicionales. La politización que se genero en Bolivia, más la creación de logias y sectas al interior del ejercito de evidente carácter político, la más importante y la de mayor participación era el RADEPA (razón de patria), formada por oficiales jóvenes seguidores del “socialismo militar” de  Busch, participo en conjunto con el MNR, (con el cual compartían algunos puntos en común) en un golpe de Estado que marco la caída de Peñaranda y el ascenso al Poder de Villaroel y varios miembros del MNR pasaron a ocupar cargos en la administración del gobierno.[2] El gobierno de  Villarroel (1943-1946), era de carácter progresista y trató de implantar reformas de carácter político-sociales que terminaron por traerle problemas y enfrentarlo al poder de los dueños del estaño. Fue el primero que puso en la palestra el tema agrario, ya que se atrevió a cuestionar el sistema latifundista, abriendo de esta manera una puerta para la organización campesina en búsqueda de reivindicaciones sociales[3]; pero también murió violentamente el 21 de julio de 1946, asesinado por una turba y colgado de los pies en un farol de la plaza Murillo en La Paz.  Mientras tanto y al calor de estos hechos, es importante destacar que en Bolivia se habían constituido diversos partidos nuevos. En 1934 nació el partido obrero revolucionario (POR), partido con fuertes tendencias trotskistas; en  1937, la falange socialista boliviana con resabios del fascismo español; en 1940, el partido de izquierda revolucionaria (PIR) con sustento ideológico tomado del marxismo, y en 1941 el ya antes nombrado  movimiento nacionalista revolucionario (MNR) con ideología que puede calificar como populista, el que sería el gestor de los grandes cambios en 1952.[4] Una vez muerto villarroel, en 1947 los conservadores volvieron a tomar el poder. Hertzog y Urriogolaitia formaron parte de este corto periodo e intento por restaurar un gobierno conservador, el gobierno de Enrique Hertzog tuvo que soportar continuamente la oposición de los partidos de derecha y de izquierda, y a principios de la década de 1950 el Partido Comunista fue ilegalizado. Después de las elecciones parlamentarias del 49, el MNR surgiría como la segunda fuerza política después de los republicanos, recuperando todos los terrenos que haba perdido durante su gobierno, esto provocó una crisis dentro de los mismos republicanos, el presidente Hertzog se vio sobrepasado por la algidez política que existía en el país y renuncio asumiendo el poder el vicepresidente Urrialogoitia. El MNR aprovecho el momento y se lanzo en ofensiva, los obreros se fueron a las armas acatando las ordenes de Juan Lechin y Mario Torres lideres del movimiento obrero, que por lo demás se encontraban en el exilio[5]. Es así como en una acción rapidísima el MNR se apodero de cinco de los nueve departamentos del país, la línea insurreccional fracaso en La paz y en Oruro, que por lo demás era donde se encontraba el poder central del país, no obstante se apoderaron de grandes centros mineros y de una gran extensión del país, esto nos deja de manifiesto que en el único lugar donde aun existía poder político y en donde el Estado podía usar su aparato represivo con fuerza era en el centro del país.[6] En el año 1952 se realizaron en Bolivia las elecciones presidenciales, el candidato del MNR Víctor Paz Estenssoro obtuvo la mayoría de los votos, alcanzando casi la mitad de los votos emitidos, sin embargo, al no alcanzar la mayoría de votos (cincuenta mas uno) era el congreso el que debía elegir entre los tres más votados, con el fin de impedir la elección, Urriolagoitia renuncio y entrego el gobierno a una junta militar. El alto mando militar temiendo entre otras cosas que el MNR reincorporara a oficiales dados de baja después de Villarroel anulo las elecciones aduciendo que existía una conspiración entre comunistas y el MNR, el acto fue tan grosero que hasta la misma derecha presento su reparos a esta decisión[7]. Este hecho desencadeno en la revolución de 1952  provocando el alzamiento del pueblo de La Paz en abril del mismo año, ejemplo que fue imitado por el de la ciudad de Oruro. El periodo violento de la revolución fue breve, aunque muy cruento; estuvo apoyado por el MNR y dirigido por Hernán Siles. Un factor de importancia fue la adhesión de carabineros (policía militarizada),  el triunfo de la revolución se hizo inevitable. Víctor Paz Estensoro fue llamado desde el exilio en Buenos Aires y llegó a La Paz a hacerse cargo de la presidencia  en medio de la algarabía  popular.  Es importante hacer hincapié en que el  régimen dirigido por el MNR estuvo siempre a cargo de políticos reformistas, no revolucionarios, eran parte de la pequeña burguesía en ascenso. Dentro de las metas que se propuso el MNR, eran difíciles de implementar por las condiciones económicas del país, no obstante, algunas metas de importancia se cumplieron y también otras no fructificaron. En un principio, la avalancha de reformas parecía incontenible: milicias obreras y campesinas, creación de la central obrera boliviana, destrucción del ejercito y clausura del colegio militar, ministros obreros en el gabinete y control del Estado sobre una economía planificada. Pasado los primeros años vino la calma, pero al pasar los años se hacia cada vez  mas evidente que después de mas de una década de esta acción gubernativa, el país terminaba siendo “violentamente integrado al siglo XIX” haciendo desaparecer lo que había sido hasta entonces lo que había sido hasta entonces una concepción de un país elitista y excluyente.  La primera  gran reforma de la revolución Boliviana se hizo en el ámbito de la minería, la que planteo la reversión de las empresas privadas al Estado, en particular, las empresas de los barones del estaño; Patiño, Hochschild y Aramayo. Esta resolución se dio por el decreto supremo del 31 de octubre de 1952 el que encomendó la administración a la corporación minera de Bolivia COMIBOL, empresa del Estado con intervención de los obreros, la principal función de esta empresa era, explotar, beneficiar, comerciar  los productos minerales producidos, así como importar todo tipo de maquinarias necesarias a esta explotación.  La segunda se estableció la  implantación del voto universal que fue por decreto el 21 de julio de 1952 y otorgó  derecho a voto a todos los bolivianos de 21 años solteros y 18 años si eran casados, lo más importante de esta medida es que se elimino la exigencia de ser alfabetos.  La tercera fue la reforma agraria, la que quedo regulada por la ley dictada el 2 de agosto de 1953. Esta reconoció distintas formas de propiedad agraria privada estas iban desde el solar campesino, la pequeña propiedad, la mediana, la comunidad indígena, hasta llegar a la propiedad agraria cooperativa y la empresa agrícola.  En lo que respecta al ámbito de la educación  fue puesto en vigencia por decreto de 20 de enero de 1955  una reforma educacional de grandes proporciones, esto se ve reflejado ya que, según el censo de 1950, solo el 30% de la población rural era alfabeta y el 83 % de la población escolar no asistía a la escuela. Esta reforma, en su esencia planteo como fines de la educación  la alfabetización en gran escala y el reforzamiento de la educación básica, incorporar a la vida nacional las grandes mayorías campesinas, obreras y artesanales al pleno goce de sus derechos y deberes.  Importante es destacar que durante este periodo  la corrupción fue una constante, en las esferas gubernativas se dio con gran fuerza durante los doce años de gobierno, fue de tal magnitud que esta fue la causa del golpe militar del 4 de noviembre de 1964, donde el vicepresidente, el general Rene Barrientos, fue proclamado presidente luego del derrocamiento de Paz Estenssoro. Aunque Barrientos pertenecía al MNR, fue el fundador durante su periodo de presidencia de el Movimiento Popular Cristiano (MPC) movimiento que dedico gran parte de sus esfuerzos en captar al movimiento indígena reuniéndose periódicamente con sus comunidades. Al volver de uno de estos encuentros, un accidente en helicóptero termino con su vida el 27 de abril de 1969. Durante su presencia se produjo la lucha contra la guerrilla de Ernesto “CHE” Guevara, en la cual este fue apresado y muerto en la Higuera en Octubre de 1967.[8] 


[1] De Ramón, Armando,  Historia de Chile (santiago: editorial universitaria ), Tomo III, p219    

[2]Mires, La rebelión permanente; las revoluciones sociales en América Latina,  p251

[3] ibid, p252

[4] De Ramón, Historia de Chile, p 220 

[5]Mires, La rebelión permanente; las revoluciones sociales en América Latina, 254

[6] Zavaleta, Rene, en: América Latina Historia de medio siglo, consideraciones generales sobre la historia de Bolivia, (México: editorial siglo XXI), p94-99

[7] ibid, p96

[8] De Ramón, Historia de Chile, p220

 

Conclusiones.  Tanto en México como en Bolivia las revoluciones  fueron  una cadena de desplazamientos de fuerzas, de oportunismos y hasta de traiciones. Dentro de los factores en común que podemos encontrar en ellas se destaca la participación y relación con el estado que tuvieron los nuevos sectores sociales, en particular; clases medias nacientes, un empresariado industrial y una clase obrera; minera y campesina. Por otro lado en los dos países se formo un fuerte sentimiento anti-estadounidense debido a las intervenciones realizadas por este país tanto en lo política como en la economía y más aún el constante apoyo que prestaba a las clases altas de gustos políticos conservadores y llamados contrarrevolucionarios. También es importante destacar que tanto en Bolivia como en México los movimientos al mando de la revolución  lograron  congregar a la gran  mayoría de la población perteneciente a los sectores sociales más excluidos  del país, aunque en las formas de cómo se llevaron a cabo estos procesos podemos encontrar algunas diferencias, por ejemplo en México los sectores sociales  más bajos tuvieron una mayor y más eficaz participación logrando estar  más cerca del poder, no así en  Bolivia donde fueron muy pocos  los miembros de  sectores bajos que alcanzaron a obtener cargos de importancia política, otra diferencia importante es la ideologización que existía en ambos países al momento de desatarse los procesos revolucionarios, en el caso de México recién después de la revolución  aparecieron con mas fuerza las nuevas ideas e  ideologías que decían ser netamente representantes de las clases bajas, como por ejemplo en nacimiento en 1919 del partido comunista mexicano, no obstante, en Bolivia la ideologización que existía era mucho mas potente, ya que la idea de revolución venia preconcebida por los partidos políticos de izquierda existente en Bolivia ya desde los años 30, siendo la teoría marxista la que respaldaba teóricamente tanto a el MNR  como a las fracciones mas radicales de Izquierda (POR; PIR), aunque es necesario aclarar que si bien es cierto se aplicaban teorías provenientes del viejo continente, están no eran aplicadas de manera ortodoxa e incluso la hacían tan suya que muchas veces caían en  desviaciones de la misma teoría, todas estas diferencias e interpretaciones producían conflictos entre los mismos partidos de izquierda, si a eso le sumamos los partidos opositores nos encontramos con una Bolivia con una clara inestabilidad política siendo esta la realidad existente en este país antes del año 1952 donde se produce la revolución, en cambio en México era todo lo contrario, el panorama que existía en este país, era una eterización en el poder por parte de  Porfirio Díaz y de un pequeño grupo privilegiado, que usufructuaba del gobierno obteniendo ganancias a costas de campesinos, obreros e indígenas.  A modo de síntesis podemos señalar que todas las revoluciones que hasta hoy ha habido, se han hecho invocando al bien del pueblo, pero la clase privilegiada, merced a su gran facultad de adaptación, ha hecho que no solo en estas  revoluciones, sino todas las leyes que en su contra se han dado, se vuelvan a su favor y hagan que al día siguiente su fuerza sea mayor que la víspera de cada uno de esos movimientos sociales.

 

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