La primera transición chilena en el siglo XX y la inestabilidad política (1920-1938)

Daniel Silva Jorquera Pedagogía En Historia Y GeografíaIV Semestre   Sin duda que los hechos que se producen en Chile al triunfar Arturo Alessandri Palma en 1920 hicieron cambiar el ritmo político tradicional que llevaba la republica hasta ese entonces. En lo político su programa establecía el fin del parlamentarismo y de las rotativas presidenciales, todo esto a través de la reforma constitucional. La reforma también comprendía reformas a favor de las clases medias y en menor medida de la clase trabajadora, mediante modificaciones a la legislación vigente. Todo lo expuesto por Alessandri no podía ser tan fácil, la oligarquía chilena no estaba dispuesta a entregar con facilidad el poder político, por ende movió todas sus armas para impedir el ascenso de las clases medias al poder político, este rechazo a perder el poder mas otros hechos que serán expuestos mas adelante nos ayudan a entender el periodo de inestabilidad político que se vive en Chile por casi veinte años. [1]    Como vimos en el párrafo anterior, la inestabilidad política que se produce por la disputa entre dos clases sociales, una en ascenso como las clases media y las ya tradicionales oligarquías criollas conmovieron el acontecer político, esta inestabilidad produjo la intervención de los militares en los asuntos políticos. En 1924 el gobierno de Alessandri fue irrumpido por los militares, Alessandri renuncio, no obstante, su renuncia no fue aceptada y se le otorgo un permiso constitucional para ausentarse del país, viajando con su familia rumbo a Europa. Las demandas de los militares no dejan de ser interesantes, estas iban cargadas de un fuerte contenido social y mejoras económicas, estos mismos antes de clausurar el congreso influyeron en el parlamento para que estos legislaran en tiempo record una serie de medidas de corte social como: leyes de contrato de trabajo, sindicalización, indemnización por accidentes de trabajo, derecho de huelgas, etc.  Un nuevo golpe militar llamo al presidente Alessandri a retomar su cargo, este volvió y aparentemente al tener un congreso cerrado las cosas se le hicieron mas fáciles y pudo dar curso a las reformas que no pudo llevar a cabo con anterioridad[2], muchas fueron las reformas pero la principal fue la constitución de 1925, en la que se establecía el fin del sistema parlamentario, no obstante, no impuso un sistema de parlamentarismo extremo, otras medidas que integran la nueva constitución son: el presidente duraría 6 años en su mandato, el congreso se renovaría cada cuatro años y el senado parcialmente, se mantuvieron las leyes periódicas (presupuesto), pero de no ser aprobado en el plazo determinado por el congreso regiría el texto enviado por el ejecutivo, también en teoría se agilizaba el proceso de aprobación de leyes, si existían controversias entre legislativo y judicial el presidente podía recurrir a un plebiscito para resolver el tema, se crea el tribunal calificador de elecciones y se procede a la separación de la Iglesia con el Estado. Durante la ultima parte del gobierno de Alessandri toma notoriedad el nombre de Carlos Ibáñez del Campo, siendo ministro del presidente, se negó a renunciar a su cargo, este hecho desencadeno en la renuncia de Alessandri, asumió entonces como presidente Emiliano Figueroa quien mantuvo como ministro a Ibáñez lo que facilito a este sus proyecciones de alcanzar el poder, a través de presiones políticas Ibáñez logro que Figueroa renunciara a su cargo, lo que significaba que asumiera el vicepresidente que no era otro que el mismo Ibáñez. Para el mismo año se llamo a elecciones, Ibáñez obtuvo una mayoría histórica con el 98% de los votos a su favor, no podía ser de otra forma ya que este se encargo de presentarse como candidato único, de esta manera se da inicio a un gobierno autoritario que completo en muchos aspectos la acción reformadora de Alessandri.[3] En materia política el gobierno de Ibáñez reestructuro la administración del Estado creando nuevas instituciones. Dentro de las mas exitosas se encuentra la creación del cuerpo de carabineros de Chile, lo que significo una unificación de las distintas policías existentes en un solo cuerpo, también instauro la caja de crédito minero en 1927, el instituto de crédito industrial, etc. (análisis industria, trabajadores, etc.)   En lo económico Ibáñez planteo ambiciosas políticas de obras públicas que autorizaba la inversión de aproximadamente mil quinientos setenta millones de pesos en la ejecución de diversas obras, el problema radicaba que el dinero obtenido para esta obras fue obtenido mediante empréstitos que generosamente cayeron sobre Chile, a corto plazo pueden ser vistas estas medidas como buenas pero el problema recae en que a largo plazo producen un eterno endeudamiento del país. Aunque hasta 1929 la gestión de Ibáñez parecía exitosa, lo que fue visto por muchos y como suele ocurrir, como veremos con posterioridad en la dictadura de Pinochet, la bonanza de Ibáñez justificaba entonces dictadura, relegaciones, exilios y desaparición de opositores.[4] En 1929 una crisis económica mundial afecto a toda Latinoamérica y en particular a chile puso en jaque al gobierno de Ibáñez, revueltas sociales de todo tipo de dieron en Santiago, estudiantes, obreros e incluso reclamos de los mismos gerentes de los Bancos hicieron en 1931 renunciar a Ibáñez y asumió un exilio voluntario. Lo sucedió Juan Esteban Montero, no obstante solo duro en el poder un par de meses, después de el se turnaron autoridades no legalizadas , como lo fue la República Socialista con cuatro juntas de gobierno y tres presidentes provisionales de la república, toda esta etapa es caracterizada por el historiador Armando de Ramón como un “un autentico periodo anarquista al cual no solo le dieron este carácter la rotación de juntas de gobierno y presidentes provisionales sino también la emergencia de algunos graves acontecimientos como la Navidad Trágica de 1931 y la Revolución de la escuadra en Coquimbo el mismo año.”[5] En 1932 Alessandri fue reelegido y consiguió terminar su mandato en 1938. En síntesis Alessandri e Ibáñez corresponden a un periodo caracterizado por los caudillos políticos, tanto Ibáñez como Alessandri lograron arrastrar muchos partidarios detrás de ellos, fueron enemigos declarados pero en lo estrictamente político no presentaban diferencias, El segundo, con el objetivo de llevar a la practica la Constitución; el primero con un carácter autoritario-dictatorial quiso instituir el mandato político de nuestro país. Por otra parte, la práctica de la Republica Socialista es un intento por mostrar a los trabajadores que pueden asumir el poder político en Chile, rompiendo con la hegemonía  de la oligarquía y sectores de la clase media, cuestión que los hechos darían la razón en los años porvenires.[6]  Gobiernos Radicales y el Frente Popular Tras el periodo de inestabilidad política vivido en Chile entre 1920 y 1938, comenzó un periodo de alianzas políticas, las que perduran hasta el año 1973 y serán retomadas en 1990 con la vuelta a la “Democracia”, la primera de esta fueron los gobiernos ejercidos por el frente popular y sus presidentes radicales. Los radicales gobernaron en Chile entre 1939 y 1952, este periodo se caracterizo por las combinaciones políticas que se dieron, todas estas se dieron según los interés y circunstancias en donde se vieron inmiscuidos representantes de todos los sectores políticos.[7] Podemos ver de manera clara lo expuesto anteriormente al analizar el principio y el fin del frente popular, en un comienzo el gobierno de los radicales comienza con una alianza con los partidos políticos de izquierda que excluía a conservadores y liberales, al paso del tiempo, terminaron los radicales unidos a los partidos de derecha y paralelamente enfrascado en la persecución de los militantes del partido comunista, legalizando esta persecución a través de la “ley de defensa de la Democracia” o “ley maldita”, aprobada por radicales y conservadores, eliminando de los registros electorales a los militantes comunistas, todo esto hay que entenderlo bajo un contexto internacional de la Guerra fría donde los países debían tomar una posición al lado de EE.UU. o de la URSS, posición que Vitela reafirmo al perseguir a los comunistas, poniéndose de esta manera al lado de EE.UU.[8] En el aspecto socio-político los gobiernos radicales significaron el reemplazo de los partidos políticos oligárquicos en el gobierno por nuevos personajes y grupos profesionales y técnicos (e ideológicos), que pertenecían en muchos casos a las capas medias y abrigaban los ideales desarrollistas y mesocráticos de los años treinta y cuarenta. [9] Bajo este contexto es en donde se inserta el denominado Estado de Compromiso, definido como la consecuencia de un acuerdo entre la oligarquía, los grupos medios ya introducidos en el aparato estatal y los sectores populares urbanos asociados en las nacientes  organizaciones sindicales de la época.[10]. De este modo, el Estado Compromiso,  a grandes rasgos, acaeció en un fuerte período de asistencialismo Estatal. Ejemplo claro de esto es que entre los años 1930 y 1950 el Estado triplicó la inversión en el gasto fiscal, destinado a programas sociales. Paso de destinar un 2,1% del Producto Geográfico a un 8% en 1945. Es también durante este periodo las cuidades experimentan una transformación ligada a la industrialización y a los procesos de crecimiento y urbanización, producto del despegue de un desarrollo económico más sostenido y diversificado, que tiene su base en el crecimiento de industrias con tecnología avanzada, sumado a un aumento de importaciones industriales y de empleos asalariados, con lo cual se consolida y expande el crecimiento urbano. Dentro de esta época de transformación podemos situar ciertos fenómenos de transformación estructural de la sociedad chilena y de la educación: el plan ISI de los gobiernos radicales, en donde se pretende sustituir la importación por la industrialización, con lo cual (como se dijo anteriormente) el Estado asumía el papel de gran gestor en la transformación económica del país. Fue de esta manera que se fue estructurando una profunda red de cambio a nivel Técnico, se hablaba de la nueva escuela como pilar de modernización social.  Entre los principales puntos referentes a la educación podemos situar los siguientes: i) reforma educacional en armonía con los intereses de la sociedad, incluía la educación de adultos y las escuelas complementarias. ii) continuidad de la educación hasta la Universidad. iii) gratuidad de la enseñanza en todos sus grados. iv) la educación primaria, secundaria y técnica debe ser función del Estado o a lo menos, controlada por él. v) creación de institutos y universidades de Trabajo. vi) protección del Estado y de los municipios a los escolares indigentes; alimentación, vestuario, útiles y atención sanitaria. vii) el maestro no puede ser perseguido por sus ideas políticas. Lo que visualizaba a la educación como un ingrediente indispensable a la hora de plantear un modelo global de desarrollo.   Un discurso que también se aplico a los sectores populares al crearse el Instituto de Inquilinos, una iniciativa que fue apoyada con la creación de numerosas escuelas rurales con el fin de iniciar un vasto plan de alfabetización, de mejorar los niveles de instrucción en los campesinos, y de capacitarlos para aumentar la producción agrícola y de elevar sus condiciones de vida. También se fundaron escuelas de artesanos e industriales en casi todas las provincias, y escuelas femeninas; con el fin de aumentar los niveles de participación y de inclusión social y cívica de este sector tan postergado. Toda una labor de estructuración educacional que alcanzaría su mayo logro en la educación superior con la fundación de la Universidad Técnica del Estado en 1947. [11] A modo de conclusión, los gobiernos radicales se caracterizaron por alianzas políticas donde participaron todos los partidos políticos, fueron gobiernos que se enfocaron en dos puntos esenciales para el desarrollo de Chile, la industrialización y la educación. Estos dos puntos reflejan todo el plan político de estos gobiernos, es decir, para ellos el desarrollo estaba en la industrialización de Chile, con una economía hacia adentro, proteccionista e innovador, para llevar a cabo este proyecto rea necesario intervenir en materias educacionales, primero para preparar una sociedad que estuviera preparada de acorde a las nuevas exigencias de desarrollo.                                                                            Segundo Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo Las elecciones del 4 de septiembre de 1952 constituyeron una sorpresa política. Un candidato, el general Carlos Ibáñez del Campo, sin el apoyo de los partidos tradicionales, obtuvo un amplio triunfo con 446.493 votos contra 265.257 del liberal Arturo Matte, 190.360 del radical Pedro Enrique Alfonso y 51.975 del socialista Salvador Allende. [12] El gobierno de Ibáñez formaba parte de la oleada de movimientos populistas gestados en América Latina durante y posterior a la Segunda Guerra Mundial. El peronismo argentino, el Varguismo brasileño, el MNR boliviano, el Arevalismo guatemalteco y el Gaitanismo colombiano lograron congregar grandes cantidades de masas populares mediante lemas nacionalistas y antioligárquicas.  El programa de Ibáñez plasmaba dentro de sus promesas una reforma agraria y la nacionalización del cobre; medidas que no se llevaron a cabo y solo fueron expresión de ese populismo latinoamericano que no solo buscaba la liquidación del imperialismo, sino más bien, una nueva forma de negociación y de reparto del excedente económico entre la emergente burguesía industrial y las empresas extranjeras. [13] De esta manera en Chile hombres y mujeres se encandilaron con el “populismo” bañista. El símbolo de la escoba, levantado por “el general de la Esperanza” plasmaba con su escoba su intención  de barrer la corrupción y la politiquería, esto resultó atrayente para las masas sin partido, habitantes de las poblaciones llamadas “marginales”, trabajadores urbanos no organizados y mujeres explotadas que acababan de obtener el derecho a voto, se enardecieron en los mítines populistas del Ibañismo, donde se hablaba en términos simplistas contra los ricos y los politiqueros.[14]  Una de las medidas económicas más importantes fue la creación del Banco del Estado en 1953, que hizo préstamos relevantes a empresas de carácter productivo. Otorgó crédito a la Empresa Nacional de Petróleos (ENAP), Industria Azucarera Nacional (IANSA) y Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA). La conversión de Arica en Puerto libre fue una medida muy celebrada en el Norte Grande. Asimismo, se promovió la empresa Nacional de fundiciones La Ventana, la electrificación de FFCC del Estado, el desarrollo agrícola de Chillán, el agua potable para Antofagasta.  La política de Ibáñez se caracterizó por un curso derechista, expresado claramente en la política económica del ministro Jorge Prat y en la aplicación de una política económica dictada por la misión norteamericana Klein Sacks, que estuvo varios meses en Chile aconsejando al nuevo dispositivo económico del gobierno. El plan concertaba medidas de liberalización de precios y del comercio exterior, también medidas de restricción salarial, con planes de control crediticio y reformas tributarias. Estos últimos perturbaron los intereses económicos directos de los empresarios. Sin embrago, cuando estas medidas empezaron a ser discutidas en el parlamento, el programa de la Misión Klein Sacks, perdió todo apoyo de las organizaciones patronales y de los político de derecha. [15] La receta de la misión yanqui repercutió fuertemente en la sociedad, ya que al proponer estas medidas que iban en directo perjuicio de los sectores populares como por ejemplo: el  congelamiento de los salarios y la disminución  abrupta las inversiones fiscales, desencadeno en  un proceso forzado de deflación que lanzó a la cesantía a miles de obreros. A fines del gobierno de Ibáñez, los jornales habían perdido gran parte de su poder adquisitivo; el sueldo vital bajó de índice 102 en 1954 a 79.8 en 1958. La participación de los trabajadores en la renta nacional descendió 5 puntos entre 1953 y 1959, mientras que la burguesía aumentó de 43,6 a 49,3%. En la última fase de su gobierno, Ibáñez dicto sus ultimas medidas populistas con las cuales trató de recuperar su imagen, derogó la “Ley de Defensa de la Democracia”  permitiendo de esta manera que el Partido Comunista recuperara la legalidad. Promulgó una nueva ley de elecciones que establecía la cédula oficial única con el objeto de sanear el proceso electoral, medida que obviamente favorecía a la izquierda. Ibáñez terminó su gobierno dando un apoyo velado a la candidatura popular de Salvador Allende.  Poco antes de terminar su período, Ibáñez dictó la Ley de Cédula única, con el fin de combatir el cohecho y garantizar que los electores pudieran escoger sus candidatos. Por el antiguo sistema de boletas, los partidos minoritarios, sin estructura nacional, no tenían posibilidades de que sus boletas estuvieran en todas las mesas. Asimismo, se estableció la inscripción electoral permanente.[16]   Gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez- la derecha de vuelta a la moneda   Los sectores más poderosos de la clase dominante decidieron en 1958 terminar con las experiencias gubernamentales de los cuadillos políticos y militares, llevando a la presidencia a un hombre de sus propias filas: al industrial Jorge Alessandri Rodríguez. Aunque tuvo el respaldo de los partidos Conservador y Liberal, se presentó como un candidato “independiente” y crítico de los “politiqueros” con el fin de obtener el apoyo de las masas sin partido. La propaganda burguesa fabricó la imagen de un candidato “austero”, paternalista y tan “rico” que no necesitaba robar. Alessandri obtuvo un ajustado triunfo (387.297 votos) sobre el candidato de izquierda, Salvador Allende (352.168) que estuvo a punto de ganar a no mediar la candidatura del cura de Catapilco, Antonio Zamorano (41.268), estimulado por la Derecha para restar votos populares al candidato del FRAP. La Democracia Cristiana, que por primera vez se presentaba a una elección presidencial, sumó 252.168 votos con Eduardo Frei, y el partido Radical 190.832 con Luis Bossay.  Dentro de las políticas de gobiernos implementadas bajo este gobierno de destaca una fuerte expansión especialmente en vivienda y obras publicas. También se iniciaron políticas de estabilización económica que se mantuvo durante 1960 y que controló las posibilidades de inflación, esto significó mantener fijo el tipo de cambio, lo que derivo en un aumento significativo en las importaciones, esto influyo de buena manera en el mejoramiento de la economía.[17]  En materia estrictamente económica, Alessandri Rodríguez se encontró con una crisis en la industria de bienes de consumo popular: textil, cueros y calzado, metalurgia ligera y fábricas de productos alimenticios, que habían sido la base del proceso de sustitución de importaciones. La alternativa escogida para superar la crisis de acumulación de capital en el área manufacturera fue promover el desarrollo de las industrias dinámicas e intermedias, entendiendo por industrias dinámicas aquellas que producen bienes de capital (automotriz, metal-mecánicas, químicas) y bienes de consumo durable (línea blanca, televisores, aparatos electrónicos) y por industrias intermedias las que producen insumos para otras empresas. Dado que estas industrias requerían una alta tecnología y una fuerte inversión, que alterara la composición orgánica del capital en favor del capital constante, el equipo de gerentes de Alessandri resolvió acelerar la asociación con el capital monopólico internacional.  En el ámbito social las movilizaciones campesinas de 1961 y 1962 en Chile y lo que sucedía en el campo en América Latina obligaron a la clase política dominante a reflexionar sobre la necesidad de adoptar algunas medidas en el agro, sobre todo considerar la llamada de atención de la Alianza para el Progreso.  En julio de 1962, Jorge Alessandri envió el proyecto de Reforma Agraria al parlamento. El 27 del mismo mes era aprobado en el senado por 22 votos y 11 en contra. La moderada Reforma Agraria del gobierno de Jorge Alessandri convertida en ley Nº 15.020 tuvo como objetivos: a) dar acceso a la propiedad de la tierra a quien la trabaja; b) Mejorar la producción “campesina” y c) Aumentar la producción agropecuaria del suelo.  La caja de colonización agrícola se transformó en Corporación de Reforma Agraria (CORA) y se crearon el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Tribunal de Expropiación Agraria. Sin embargo se benefició solamente a 1.210 familias, algunos de dudoso origen campesino: La mayor parte de la tierra distribuida era fiscal; prácticamente no fue tocada la propiedad privada de los latifundistas. De ahí, el nombre de “Reforma de Maceteros” con que bautizaron esta tibia medida campesina. “por otra parte, la ley sirvió para que algunos grandes hacendados como Jaime Larrín García Moreno y Salvador Correa Larraín, vendieran a la corporación de Reforma Agraria sus latifundios, en precios que a veces alcanzaron hasta el séxtuple del valor comercial”  El proceso de radicalización campesina obligará poco después al gobierno DC de Eduardo Frei Motalva a impulsar una Reforma Agraria más avanzada que la de Jorge Alessandri, aunque menor que la de Salvador Allende.  Eduardo Frei Montalva y la Revolución en libertad En las elecciones presidenciales de 1964, Eduardo Frei inicio un programa destinado principalmente a la obtención de votos de las capas medias, obreros, pobladores y campesinos, esto con el fin de pelearle este electorado a la izquierda, representada por Allende. Los votos de la Derecha ya los había ganado con el pronunciamiento de los Partidos Conservador y Liberal que después del “Naranjazo” -o triunfo de la izquierda el 15 de marzo de 1964 con su diputado el Dr. Oscar Naranjo- resolvieron romper la alianza con el PR y su candidato presidencial Julio Durán.[18] Los “slogan” populares de la DC calaron hondo en vastos sectores de la población oprimida, especialmente el compromiso de concretar la “promoción popular”, “casa para todos”, la reforma agraria, aumento de sueldos y salarios y una reforma educacional que facilitara el acceso a la Universidad. La consigna de “Revolución en Libertad” prendió en la Juventud ansiosa de cambios.[19] El plan “desarrollista” del gobierno de Frei consistió fundamentalmente en promover la producción de cobre mediante una asociación del Estado con las empresas extranjeras; en aumentar la producción agropecuaria por medio de la Reforma Agraria y en estimular el desarrollo de ciertas ramas industriales a través de la fusión de empresas chilenas con el capital monopólico internacional. La DC había recogido desde 1955 las concepciones desarrollistas de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina). [20] El plan de Frei estuvo basado -como todos los modelos “desarrollistas”- en las nuevas funciones asumidas por el Estado desde la década de 1930, claramente diseñadas por el Congreso Nacional de 1966 de la DC: “control del Estado sobre los instrumentos y mecanismos del sistema económico”, es decir, el Estado planificador y regulador de la economía, asociado con los grandes propietarios través de empresas mixtas, “delimitar campos de trabajo y reglas del juego entre el sector público y el sector privado”. En el Mensaje al Congreso (1969), Frei manifestó: “Más del 70% de los recursos de inversión nacional está, de hecho, en manos del Estado, que tiene el control directo sobre el 50% del crédito. Ejerce un control completo sobre las operaciones de comercio exterior. Sectores básicos de la economía, como ferrocarriles, la electricidad, las líneas aéreas y el petróleo están en manos del Estado”.  Una de las medidas político-económicas mas importantes fue la “chilenización” del cobre, en 1965 la administración DC planteó la adquisición del 51% de las acciones de empresas extranjeras, las que desde inicios de siglo se apoderando del cobre en Chile, de esta manera designó como intermediario ante las empresas a Radomiro Tomic. En 1959, la Braden Copper Co., dueña de El Teniente, filial chilena de la Kennecott Copper Co., tenía una inversión cuprífera de 86,8 millones de dólares, la Chile Exploración 280,2 millones y la Andes Mining Co. 170 millones, ambas filiales de la Anaconda Copper Mining. El proyecto de “chilenización” de las minas de cobre no constituyó una total nacionalización, pero fue un significativo paso.  Otro punto de vital importancia y caballito de batalla de los últimos dos gobiernos fue La Reforma Agraria, esta se llevo a cabo,  pero solo de manera parcial. La reforma agraria[21], fue importante por el proceso social que abrió en el agro, pero limitada en cuanto a transformar radicalmente la estructura agraria. En el fondo, el reparto de tierras incultivadas tuvo como finalidad promover un desarrollo del capitalismo agrario y un aumento de la producción agropecuaria, tratando de ampliar el mercado interno de la industria de bienes de consumo, además de canalizar el ascenso del movimiento campesino creando una especie de “colchón social” con los pequeños propietarios favorecidos por la entrega de tierras. [22] En el ámbito de la organización social el gobierno de Frei impulso la participación popular en la vida nacional, esto principalmente a través de la ampliación de las bases sindicales, impulso la creación de juntas de vecinos, centros de madres, cooperativas y otros centros comunitarios de trabajadores, pobladores y campesinos, esto clavaba en el corazón de la izquierda, quienes planteaban que la organización del pueblo debía ser enfocada hacia su emancipación y la toma del poder y no a través del asistencialismo paternalista planteado por la Democracia Cristiana. [23]     La Unidad Popular Divididas las preferencias de los trabajadores, pobladores, capas medias radicalizadas y campesinos entre Allende y Tomic, el triunfo de Alessandri parecía estar asegurado. Para reforzarlo, los medios de comunicación en manos de la Derecha instrumentalizaron una “campaña del terror”, llegando a decir que si ganaba Allende los tanques rusos entrarían a la Moneda y los niños chilenos serían enviados a Rusia. El Mercurio publicó un aviso de “Chile Joven” en el que aparecía en la puerta de La Moneda un tanque soviético con la hoz y el martillo, con una leyenda que decía: “En Checoslovaquia tampoco pensaban que esto sucedería. Pero los tanques rusos llegaron”. A lo cual Allende respondía: el terror “no hay que buscarlo fuera de nuestras fronteras sino en Chile. El terror se encuentra en la enfermedad de los niños, en la desnutrición, en los 600.000 niños con insuficiencias intelectuales a causa de la mala alimentación”.[24] Al no haber obtenido mayoría absoluta ningún candidato, correspondía al Congreso Pleno decidir por uno de los dos primeros, según lo establecido por la Constitución reformada de 1925. Hasta ese entonces, cuando se presentó el caso de votar por las dos primeras mayorías, como fue la situación que se dio con la elección de 1958, entre Alessandri y Allende, había sido normal que se aceptara de antemano el criterio de votar en el Congreso Pleno por la primera mayoría. Pero, en 1970 la coyuntura política fue distinta, pues la Derecha y la DC no estaban dispuestas a permitir que la Izquierda asumiera el gobierno. El gobierno de Salvador Allende inició, entonces, una experiencia difícil y única: encaminar al país por una vía democrática hacia el socialismo. Allende, junto a un grupo importante de sus seguidores, estaba convencido de que el socialismo podía construirse sobre la base de las tradiciones democráticas chilenas. En este sentido, fue significativo que una de las pocas leyes aprobadas en el parlamento fue la nacionalización de la gran minería del cobreNo obstante, la naturaleza fundamental del programa de gobierno movió una frontal oposición, tanto en el interior del país como a nivel internacional. En medio de un contexto en que aún primaba la política de Guerra Fría, el gobierno norteamericano resolvió utilizar todas las armas necesarias que estuvieran a su alcance, con el objetivo final de derrocar al gobierno chileno. Durante 1972, diversos gremios paralizaron sus actividades; entre ellos, la locomoción colectiva y el transporte. El desabastecimiento de artículos de primera necesidad y los persistentes rumores de golpe militar, contribuyeron a crear en la población una sensación colectiva de desgobierno. El 11 de septiembre de 1973, el gobierno de la Unidad Popular fue derrocado por las Fuerzas Armadas y Carabineros; el Palacio de la Moneda, donde Allende resistió junto a sus más leales colaboradores, fue bombardeado. A todos sus cercanos les había advertido que él moriría en el lugar donde lo había puesto el pueblo: como Presidente de Chile. Desde el Palacio dirigió sus últimas palabras. A las dos de la tarde, antes de que los militares entraran en el Palacio, Salvador Allende se suicidó.[25]Dictadura Militar, 17 años de oscuridad La dictadura militar significó un período de diecisiete años de marchas y contramarchas, dirigidas omnímodamente por el dictador general Augusto Pinochet, con la complicidad de la derecha política, el poder económico y los medios de comunicación.[26]            En 1975, en Chile, Pinochet entregó la economía a un grupo de economistas jóvenes de la  Escuela de Economía de la Universidad Católica graduados en Chicago, los llamados “Chicago Boys”. Estos habían elaborado todo un programa destinado a planificar la “reconstrucción” de la economía de Chile después de 40 años de intervención estatal. El documento se llamaba “El Ladrillo”. En ese documento ya estaba contenida toda la doctrina política destinada a ser aplicada  poco a poco en todos los países latinoamericanos, salvo Cuba. Transformación principalmente económica que por supuesto tiene incidencia en la vida política como en los aspectos sociales de nuestra población consiste en cambiar el eje de la economía hacia una orientación opuesta a las formuladas desde los años 30 en adelante, las políticas de un Estado fuerte, poderoso y proteccionistas son dejadas de lado. En lugar de un mercado interno como referencia principal, se enfoca ahora en la libre competencia, es decir en la apertura al mercado que mejor oferta tenga, por lo que se suprimen las barreras para las importaciones, esto iba en directa relación a que se estimulen las exportaciones, y se abre el país al capital extranjero, con el objetivo de entrar al mercado mundial. [27] En materia educacional el sistema que implementa el régimen militar echa sus bases jurídicas y se fortalece entre el año 1979-1981,  consolidándose de manera definitiva  bajo  la Constitución Política de 1980, pero antes adoptó una serie de medidas coartativas en relación a las modalidades democráticas existentes. Dentro de las Políticas educacionales que adoptó la dictadura militar en Chile (MINEDUC, 1975), aparecen dos nuevos conceptos en los que a materias educacionales se refiere, el Estado subsidiario por una parte y el criterio descentralizador por otra. En lo específicamente educativo se tratan de explicitar principios de acción ya operantes como renovación continua, cambio planificado y educación permanente pero ahora a través de la nueva lumbrera de la subsidiariedad, y aportando el criterio de enseñanza flexible y “mejor adaptada al individuo”. Todo esto basado en principios “Humanistas” y “Cristianos” De lo anterior, solo se instauro de manera clara y solvente la subsidiariedad de la educación, ya que en lo que respecta a los otros puntos (Humanismo, Cristianismo, Flexibilidad, etc.). Sin duda, en la practica social y cotidiana esto no ocurrió así,  la conducta oficialista fue represora y restrictiva sobre el sistema educacional, se recurrió a decretos, circulares y otros mecanismos, todo esto con en el claro fin  de establecer un control y un ordenamiento que buscaba afianzar la ideología educativa que quería implantar el régimen, bajo el pretexto de   ‘limpieza del sector’ y bajo los  preceptos del apoliticismo y de seguridad nacional gran parte del mundo intelectual y de la educación chilena  vivió años de delaciones, exoneraciones y de directa ingerencia militar sobre el sistema (Directores, CIM, luego, Central Nacional de Investigación, CNI) y, además, de censura cultural y restricción informativa. Así, por ejemplo, se dicta el Dto. Nº.1.892 (21-11-73), destinado a eliminar la ideología marxista. Se prohibieron las aplicaciones de encuestas, muchos textos y libros, y el libre acceso a los establecimientos. A nivel ministerial, serán disueltos varios organismos centrales, ‘depurándolos’ vía exoneraciones y supresión de cargos, recurso pronto extrapolado al resto del sistema (Escuelas, Liceos y Universidades). A modo de síntesis, se denota un alejamiento del Estado en su compromiso con la educación chilena, un clara persecución a la cultura que no fuese la que la dictadura creía la más adecuada para los “ciudadanos chilenos”, a su vez,  se produce el ingreso de privados a la educación los que desde este momento nunca más se alejaran de este rubro.[28] A modo de síntesis, la dictadura militar, bajo el mando de la junta militar significó un cambio radical en todos los aspectos que abarcan a una sociedad (político, económico, social, cultural), en materia económica se acabo con los Estados proteccionistas y se abrió el país al mercado mundial, en materia educacional el Estado se alejo de su responsabilidad con esta y solo se remite a fiscalizar que esta se lleve a cabo, se incluyen fuertemente los privados en la educación, los que ven ahora en la educación un negocio bastante rentable, en materia social fueron tiempos muy duros para una gran parte de la población chilena, aproximadamente 4.000 muertos entre detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, exilios, exonerados, 30.000 torturados aproximadamente según el Informe Valech, tomando en cuenta que este no toma en consideración aquellos que no dieron su testimonio pues consideran que no hay recompensación económica que valga el sufrimiento y el dolor que vivieron en ese entonces. Sin duda pueden existir muchas opiniones e interpretaciones de este periodo pero nada justifica el asesinato y el sufrimiento de una gran parte del pueblo que solo se atrevió a pensar en un Chile más justo y solidario.   Conclusión Final 

En materia social, el siglo XX significó en una primera etapa el ascenso de las clases en la disputa del poder y la organización por primera vez en la historia de los sectores populares a través de diversas formas, aparecieron los primeros partidos de Izquierda, todo esto bajo un contexto internacional de guerra fría, a mediados de siglo tanto las clases medias como los sectores populares tomaron una posición de suma importancia en el acontecer político de Chile, cada vez más marcada la polarización política en el país, fue también un periodo de reformas en materias económicas, políticas y educacionales, el Estado paso a tomar un rol relevante al transformarse en la superestructura que poseía  el poder político y el  económico. La década del 70 significo una profundización de todas las políticas sociales que se venían tomando, las clases dominantes viendo amenazada su estadía en el poder y su bonanza económica por los partidos de izquierda, comenzaron una campaña del terror, apoyados por los medios de comunicación, se hablaba se una “nueva Cuba”, comenzaron con sus políticas de boicot al gobierno de la unidad popular, quemaron sus propios campos, escondían la mercadería, mas una seria de mediadas destinadas a desestabilizar el gobierno y obligar a las fuerzas armadas a actuar en el tema. El golpe militar significo, el reordenamiento de la casa, todo volvía a ser como antes, ya no existía amenaza de perder el poder, ya que las fuerzas de izquierda fueron perseguidas, muertos y torturados, a los que corrieron con mayor suerte los exiliaron, la dictadura también significo un cambio significativo en el rol del Estado en la sociedad, de ser un Estado Protector paso a ser un Estado meramente fiscalizador, la economía se abrió al mundo lo que repercutió significativamente en la sociedad, se imponía una sociedad de consumo. En materia educacional Desde los gobiernos radicales en adelante se denota una gran preocupación en materia educacional, particularmente en intentos de acercar la educación publica a los sectores medios y populares, llegada la dictadura militar el panorama educacional cambio de forma radical, la privatización se hizo presente y el Estado se alejo de las responsabilidades que antaño habia asumido, Los intentos posteriores de reformar la educación chilena no sólo no han cambiado sus bases economicistas sino que las han admitido y fortificado, generando una rapidísima privatización de ella, con las desastrosas consecuencias discriminatorias que esto conlleva en lo social. Todo esto significó pobres resultados en cuanto a logros efectivos de los aprendizajes en sus distintos niveles, como son los que se están evidenciando en el escenario educativo chileno actual.

 Para finalizar este ensayo cabe destacar la importancia que adquiere el estudio de la historia, a través de esta podemos entender nuestro presente, siendo la historia entonces una interesante herramienta que nos permite conocer, entender y lo más importante de todo transformar la sociedad sin cometer los mismos errores de antes.                       Bibliografía – Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX (Santiago, editorial Emisión)

-Comblin José. El Neoliberalismo, Ediciones Chile América Cesoc (Santiago: 2000)

-Correa Sofía, Notas sobre representatividad en el Estado. Chile 1933-1973, en Memoria para un Nuevo Siglo. Compilado, Ed.Colección Sin Norte (Santiago, 2ooo).-De Ramón, Armando, Historia de Chile, desde la invasión incaica hasta nuestro días (1500-2000), (Santiago, editorial Catalonia).

  Salazar, Gabriel, Pinto Julio, Historia Contemporánea de Chile (Santiago, LOM ediciones).

Sofia Correa, Consuelo Figueroa, Alfredo Jocelyn-Holt, Claudio Rolle, Manuel Vicuña. Historia del Siglo XX Chilena (Santiago, editorial sudamericana).

Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VI (Santiago, Editorial Universitaria).

-Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII (Santiago, Editorial Universitaria).

  Revistas -Soto, Maximiliano, Políticas educacionales en Chile durante el siglo XX, Revista May. Nª10, Mayo 2004, Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, También disponible en: http://www.revistamad.udechile.cl/10/paper04.pdf  Sitios Web 

http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=salvadorallendegossens (1908-1973).

-Dr. Rubilar, Luis, Educación Chilena en el siglo XXI: ¿cambalache Estado-Mercado?, pp11,  artículo disponible en http:www. http://www.umce.cl/luruso/EducChileXXI.doc.   


[1] De Ramón, Armando, Historia de Chile, desde la invasión incaica hasta nuestro días (1500-2000), (Santiago, editorial Catalonia), pp121

[2] Ibíd. pp125

[3] Ibíd. pp126

[4] Ibíd. pp129

[5] Ibíd. pp132

[6] Ibíd. pp134

[7] Sofia Correa, Consuelo Figueroa, Alfredo Jocelyn-Holt, Claudio Rolle, Manuel Vicuña. Historia del Siglo XX Chilena (Santiago, editorial sudamericana), pp129

[8] Ibíd. pp130

[9] Salazar, Gabriel, Pinto Julio, Historia Contemporánea de Chile (Santiago, LOM ediciones), pp41

[10] Correa Sofía, Notas sobre representatividad en el Estado. Chile 1933-1973, en Memoria para un Nuevo Siglo. Compilado, Ed.Colección Sin Norte (Santiago, 2ooo) p. 154

[11] Soto, Maximiliano, Políticas educacionales en Chile durante el siglo XX, Revista Mad. Nª10, Mayo 2004, Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, pp6-7. También disponible en: http://www.revistamad.udechile.cl/10/paper04.pdf

[12] Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VI (Santiago, Editorial Universitaria), pp196

[13] Ibíd. pp197

[14] Ibíd.

[15] Ibíd. pp201

[16] Ibíd. pp202

[17] Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX (Santiago, editorial Emisión), pp250

[18] Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX, pp258

[19] Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII (Santiago, Editorial Universitaria), pp14

 

[20] Vitale, Luis, Interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII, pp14

[21] La Ley de Reforma Agraria: limitaba la propiedad a un máximo de 80 hectáreas de riego de buena calidad o de superficie equivalente a ella; de modo que en tierras de secano o de montaña el equivalente a las 80 hectáreas podía quintuplicarse o más. Entonces, los terratenientes se quedaron con las mejores tierras y vendieron las incultivadas. Al mismo tiempo, subdividieron sus fundos en parcelas de 80 hectáreas que colocaron a nombre de sus familiares. La ley no era imperativa, es decir, no obligaba al gobierno a expropiar sino que lo facultaba para proceder a la entrega de tierra. Las tierras expropiadas debían ser indemnizadas mediante un pago inicial en efectivo y el resto en cuotas.

[22] Vitale, Luis, Interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII, pp20

[23] Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX, pp269

[24] Vitale, Interpretación marxista de la Historia de Chile, tomo VII, pp41

[25] http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=salvadorallendegossens(1908-1973), 24/07/2007, 9:47 Am.

[26] Dr. Rubilar, Luis, Educación Chilena en el siglo XXI: ¿cambalache Estado-Mercado?, pp11,  artículo disponible en http:www. http://www.umce.cl/luruso/EducChileXXI.doc

[27] Comblin José. El Neoliberalismo, Ediciones Chile América Cesoc (Santiago: 2000)  Pág. 77

[28] Dr. Rubilar, Educación Chilena en el siglo XXI: ¿cambalache Estado-Mercado?, pp12

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