Revoluciones…..

Presentación  

En términos amplios el concepto de  “revolución”, es entendido como un intento por realizar un cambio radical en el sistema de gobierno imperante, también es vista como  cualquier modificación en la economía, cultura, sociedad. Estas se manifiestan a través del uso de la fuerza y la infracción de las disposiciones constitucionales establecidas. Se llevan a cabo de acuerdo con sus líderes, en nombre de las fuerzas populares y generalmente bajo la bandera del progreso, libertad y la justicia social.

 

El concepto “Revolución” como lo entendemos hoy, es muy distinto a como se entendió en un principio, ya que el concepto nace de la Astronomía y fue utilizado para designar el movimiento circular de los cuerpos celestes. La primera vez  que se uso en política, fue para considerar la restauración del régimen monárquico en Inglaterra en el año 1600. Solo una vez llegada la revolución francesa de 1789  se le asigno el sentido progresivo que hoy tiene dicho termino, y que ha sido llevado a la practica también en Latinoamérica, particularmente en las primeras décadas del XX, producidas básicamente por la imposibilidad de ascenso de las clases medias y las paupérrimas condiciones en que vivían campesinos y obreros de los distintos países latinoamericanos.

 

Las revoluciones latinoamericanas (como se dijo anteriormente) fueron dirigidas y promovidas generalmente por las clases medias y apoyadas por los trabajadores y el campesinado descontento, tuvieron lugar en distintos países y todas ellas comparten características similares como: crisis en las clases dominantes, radicalización de las dominadas, grietas o rupturas en los aparatos represivos, intervención de Estados Unidos, evolución de las clases, en particular la clase media en ascenso exigieron cada vez más su participación en la vida política,  también se produjeron movilizaciones campesinas, organización de los trabajadores, existencia o creación de nuevos liderazgos y de nuevas ideas políticas, crisis de dominación y de hegemonía.

 

 Mexico y Bolivia no fueron ajenos a estos procesos, el entender y comprender de que manera fueron llevado a cabo estos quiebres de la continuidad histórica, cuales son sus similitudes y en que se diferencian es parte de los objetivos de este trabajo, para ello, es necesario en primera instancia reconstruir objetivamente los periodos en el cual se desarrollan estos procesos revolucionarios. 

Revolución Boliviana

 La revolución boliviana debió seguir un largo proceso con altos y bajos; se inicio en 1936, sufrió los embates de la contrarrevolución en  1939 y en 1946, fracaso en el levantamiento popular de 1949 y logro triunfar en 1952. A semejanza de la mexicana, fue una revolución que llevó al poder a los grupos sociales medios, los cuales desarrollaron una reforma social y económica que modifico profundamente las estructuras tradicionales de Bolivia. Como consecuencia de la derrota en la guerra del Chaco y de la crisis financiera agudizada por dicha guerra, se produjo un golpe de Estado en noviembre de 1934, que derroco al presidente Daniel Salamanca  y colocó en la presidencia al vicepresidente José Tejada Soriano. Este, a su vez, perdió el poder el 17 de mayo de 1936 a causa de otro  golpe militar dirigido por el coronel Germán Busch Becerra. De esta manera. Se evidencia la inestabilidad política existente en este país durante la década de los treinta. A partir de mayo de 1936 los militares marcaron su entrada a la política con un contagioso gusto por el poder que supuestamente habían perdido después de la  guerra del Pacifico”. De esta manera los militares al mando de Busch  instalaron entonces una junta de gobierno que presidió el coronel David Toro (1936-1937), quien  perdió también el mando dos años mas tarde cuando el mismo Busch se constituyó en presidente de Bolivia. Este titulo le fue legitimado por la convención que dio a este país una nueva constitución en 1938 en reemplazo de la de 1880. Los gobiernos de Toro y Busch fueron los primeros en Bolivia que tuvieron carácter populista. Este populismo, como en los demás países del continente mostraba una suma de errores conceptuales, lo que confundía y no hacia claro un  planteamiento ideológico claro, estos iban desde el socialismo al corporativismo fascista de Mussolini. En estos gobiernos se tomaron medidas políticas que abarcaban desde la nacionalización del petróleo, hasta políticas laborales de corte  progresista como la que permitió la realización, en 1937 de un Congreso de los Trabajadores en un contexto donde los partidos llamados “tradicionales” (liberal y republicano) dejaron de marcar presencia dentro de los organismos de los trabajadores.[1] En junio de 1939, el gobierno de Busch dictó un decreto estableciendo que las grandes empresas mineras debieran entregar al Estado el 100%  de las divisas que recibieran por la venta de sus exportaciones. Poco tiempo más tarde, el 23 de agosto, el presidente murió quedando a oscuras la causa de su fin, según distintas versiones, entre el suicidio y el homicidio. Asumió la presidencia el general Carlos Quintanilla, quien restauró la vigencia de la Constitución de 1938 y determinó que el Ejército debía ejercer el control del país hasta la celebración de nuevas elecciones. En las elecciones de 1940 en las que se impuso el general Enrique Peñaranda (1940-1943), candidato de la llamada Concordancia Nacional, visera de las fuerzas tradicionales. La politización que se genero en Bolivia, más la creación de logias y sectas al interior del ejercito de evidente carácter político, la más importante y la de mayor participación era el RADEPA (razón de patria), formada por oficiales jóvenes seguidores del “socialismo militar” de  Busch, participo en conjunto con el MNR, (con el cual compartían algunos puntos en común) en un golpe de Estado que marco la caída de Peñaranda y el ascenso al Poder de Villaroel y varios miembros del MNR pasaron a ocupar cargos en la administración del gobierno.[2] El gobierno de  Villarroel (1943-1946), era de carácter progresista y trató de implantar reformas de carácter político-sociales que terminaron por traerle problemas y enfrentarlo al poder de los dueños del estaño. Fue el primero que puso en la palestra el tema agrario, ya que se atrevió a cuestionar el sistema latifundista, abriendo de esta manera una puerta para la organización campesina en búsqueda de reivindicaciones sociales[3]; pero también murió violentamente el 21 de julio de 1946, asesinado por una turba y colgado de los pies en un farol de la plaza Murillo en La Paz.  Mientras tanto y al calor de estos hechos, es importante destacar que en Bolivia se habían constituido diversos partidos nuevos. En 1934 nació el partido obrero revolucionario (POR), partido con fuertes tendencias trotskistas; en  1937, la falange socialista boliviana con resabios del fascismo español; en 1940, el partido de izquierda revolucionaria (PIR) con sustento ideológico tomado del marxismo, y en 1941 el ya antes nombrado  movimiento nacionalista revolucionario (MNR) con ideología que puede calificar como populista, el que sería el gestor de los grandes cambios en 1952.[4] Una vez muerto villarroel, en 1947 los conservadores volvieron a tomar el poder. Hertzog y Urriogolaitia formaron parte de este corto periodo e intento por restaurar un gobierno conservador, el gobierno de Enrique Hertzog tuvo que soportar continuamente la oposición de los partidos de derecha y de izquierda, y a principios de la década de 1950 el Partido Comunista fue ilegalizado. Después de las elecciones parlamentarias del 49, el MNR surgiría como la segunda fuerza política después de los republicanos, recuperando todos los terrenos que haba perdido durante su gobierno, esto provocó una crisis dentro de los mismos republicanos, el presidente Hertzog se vio sobrepasado por la algidez política que existía en el país y renuncio asumiendo el poder el vicepresidente Urrialogoitia. El MNR aprovecho el momento y se lanzo en ofensiva, los obreros se fueron a las armas acatando las ordenes de Juan Lechin y Mario Torres lideres del movimiento obrero, que por lo demás se encontraban en el exilio[5]. Es así como en una acción rapidísima el MNR se apodero de cinco de los nueve departamentos del país, la línea insurreccional fracaso en La paz y en Oruro, que por lo demás era donde se encontraba el poder central del país, no obstante se apoderaron de grandes centros mineros y de una gran extensión del país, esto nos deja de manifiesto que en el único lugar donde aun existía poder político y en donde el Estado podía usar su aparato represivo con fuerza era en el centro del país.[6] En el año 1952 se realizaron en Bolivia las elecciones presidenciales, el candidato del MNR Víctor Paz Estenssoro obtuvo la mayoría de los votos, alcanzando casi la mitad de los votos emitidos, sin embargo, al no alcanzar la mayoría de votos (cincuenta mas uno) era el congreso el que debía elegir entre los tres más votados, con el fin de impedir la elección, Urriolagoitia renuncio y entrego el gobierno a una junta militar. El alto mando militar temiendo entre otras cosas que el MNR reincorporara a oficiales dados de baja después de Villarroel anulo las elecciones aduciendo que existía una conspiración entre comunistas y el MNR, el acto fue tan grosero que hasta la misma derecha presento su reparos a esta decisión[7]. Este hecho desencadeno en la revolución de 1952  provocando el alzamiento del pueblo de La Paz en abril del mismo año, ejemplo que fue imitado por el de la ciudad de Oruro. El periodo violento de la revolución fue breve, aunque muy cruento; estuvo apoyado por el MNR y dirigido por Hernán Siles. Un factor de importancia fue la adhesión de carabineros (policía militarizada),  el triunfo de la revolución se hizo inevitable. Víctor Paz Estensoro fue llamado desde el exilio en Buenos Aires y llegó a La Paz a hacerse cargo de la presidencia  en medio de la algarabía  popular.  Es importante hacer hincapié en que el  régimen dirigido por el MNR estuvo siempre a cargo de políticos reformistas, no revolucionarios, eran parte de la pequeña burguesía en ascenso. Dentro de las metas que se propuso el MNR, eran difíciles de implementar por las condiciones económicas del país, no obstante, algunas metas de importancia se cumplieron y también otras no fructificaron. En un principio, la avalancha de reformas parecía incontenible: milicias obreras y campesinas, creación de la central obrera boliviana, destrucción del ejercito y clausura del colegio militar, ministros obreros en el gabinete y control del Estado sobre una economía planificada. Pasado los primeros años vino la calma, pero al pasar los años se hacia cada vez  mas evidente que después de mas de una década de esta acción gubernativa, el país terminaba siendo “violentamente integrado al siglo XIX” haciendo desaparecer lo que había sido hasta entonces lo que había sido hasta entonces una concepción de un país elitista y excluyente.  La primera  gran reforma de la revolución Boliviana se hizo en el ámbito de la minería, la que planteo la reversión de las empresas privadas al Estado, en particular, las empresas de los barones del estaño; Patiño, Hochschild y Aramayo. Esta resolución se dio por el decreto supremo del 31 de octubre de 1952 el que encomendó la administración a la corporación minera de Bolivia COMIBOL, empresa del Estado con intervención de los obreros, la principal función de esta empresa era, explotar, beneficiar, comerciar  los productos minerales producidos, así como importar todo tipo de maquinarias necesarias a esta explotación.  La segunda se estableció la  implantación del voto universal que fue por decreto el 21 de julio de 1952 y otorgó  derecho a voto a todos los bolivianos de 21 años solteros y 18 años si eran casados, lo más importante de esta medida es que se elimino la exigencia de ser alfabetos.  La tercera fue la reforma agraria, la que quedo regulada por la ley dictada el 2 de agosto de 1953. Esta reconoció distintas formas de propiedad agraria privada estas iban desde el solar campesino, la pequeña propiedad, la mediana, la comunidad indígena, hasta llegar a la propiedad agraria cooperativa y la empresa agrícola.  En lo que respecta al ámbito de la educación  fue puesto en vigencia por decreto de 20 de enero de 1955  una reforma educacional de grandes proporciones, esto se ve reflejado ya que, según el censo de 1950, solo el 30% de la población rural era alfabeta y el 83 % de la población escolar no asistía a la escuela. Esta reforma, en su esencia planteo como fines de la educación  la alfabetización en gran escala y el reforzamiento de la educación básica, incorporar a la vida nacional las grandes mayorías campesinas, obreras y artesanales al pleno goce de sus derechos y deberes.  Importante es destacar que durante este periodo  la corrupción fue una constante, en las esferas gubernativas se dio con gran fuerza durante los doce años de gobierno, fue de tal magnitud que esta fue la causa del golpe militar del 4 de noviembre de 1964, donde el vicepresidente, el general Rene Barrientos, fue proclamado presidente luego del derrocamiento de Paz Estenssoro. Aunque Barrientos pertenecía al MNR, fue el fundador durante su periodo de presidencia de el Movimiento Popular Cristiano (MPC) movimiento que dedico gran parte de sus esfuerzos en captar al movimiento indígena reuniéndose periódicamente con sus comunidades. Al volver de uno de estos encuentros, un accidente en helicóptero termino con su vida el 27 de abril de 1969. Durante su presencia se produjo la lucha contra la guerrilla de Ernesto “CHE” Guevara, en la cual este fue apresado y muerto en la Higuera en Octubre de 1967.[8] 


[1] De Ramón, Armando,  Historia de Chile (santiago: editorial universitaria ), Tomo III, p219    

[2]Mires, La rebelión permanente; las revoluciones sociales en América Latina,  p251

[3] ibid, p252

[4] De Ramón, Historia de Chile, p 220 

[5]Mires, La rebelión permanente; las revoluciones sociales en América Latina, 254

[6] Zavaleta, Rene, en: América Latina Historia de medio siglo, consideraciones generales sobre la historia de Bolivia, (México: editorial siglo XXI), p94-99

[7] ibid, p96

[8] De Ramón, Historia de Chile, p220

 

Conclusiones.  Tanto en México como en Bolivia las revoluciones  fueron  una cadena de desplazamientos de fuerzas, de oportunismos y hasta de traiciones. Dentro de los factores en común que podemos encontrar en ellas se destaca la participación y relación con el estado que tuvieron los nuevos sectores sociales, en particular; clases medias nacientes, un empresariado industrial y una clase obrera; minera y campesina. Por otro lado en los dos países se formo un fuerte sentimiento anti-estadounidense debido a las intervenciones realizadas por este país tanto en lo política como en la economía y más aún el constante apoyo que prestaba a las clases altas de gustos políticos conservadores y llamados contrarrevolucionarios. También es importante destacar que tanto en Bolivia como en México los movimientos al mando de la revolución  lograron  congregar a la gran  mayoría de la población perteneciente a los sectores sociales más excluidos  del país, aunque en las formas de cómo se llevaron a cabo estos procesos podemos encontrar algunas diferencias, por ejemplo en México los sectores sociales  más bajos tuvieron una mayor y más eficaz participación logrando estar  más cerca del poder, no así en  Bolivia donde fueron muy pocos  los miembros de  sectores bajos que alcanzaron a obtener cargos de importancia política, otra diferencia importante es la ideologización que existía en ambos países al momento de desatarse los procesos revolucionarios, en el caso de México recién después de la revolución  aparecieron con mas fuerza las nuevas ideas e  ideologías que decían ser netamente representantes de las clases bajas, como por ejemplo en nacimiento en 1919 del partido comunista mexicano, no obstante, en Bolivia la ideologización que existía era mucho mas potente, ya que la idea de revolución venia preconcebida por los partidos políticos de izquierda existente en Bolivia ya desde los años 30, siendo la teoría marxista la que respaldaba teóricamente tanto a el MNR  como a las fracciones mas radicales de Izquierda (POR; PIR), aunque es necesario aclarar que si bien es cierto se aplicaban teorías provenientes del viejo continente, están no eran aplicadas de manera ortodoxa e incluso la hacían tan suya que muchas veces caían en  desviaciones de la misma teoría, todas estas diferencias e interpretaciones producían conflictos entre los mismos partidos de izquierda, si a eso le sumamos los partidos opositores nos encontramos con una Bolivia con una clara inestabilidad política siendo esta la realidad existente en este país antes del año 1952 donde se produce la revolución, en cambio en México era todo lo contrario, el panorama que existía en este país, era una eterización en el poder por parte de  Porfirio Díaz y de un pequeño grupo privilegiado, que usufructuaba del gobierno obteniendo ganancias a costas de campesinos, obreros e indígenas.  A modo de síntesis podemos señalar que todas las revoluciones que hasta hoy ha habido, se han hecho invocando al bien del pueblo, pero la clase privilegiada, merced a su gran facultad de adaptación, ha hecho que no solo en estas  revoluciones, sino todas las leyes que en su contra se han dado, se vuelvan a su favor y hagan que al día siguiente su fuerza sea mayor que la víspera de cada uno de esos movimientos sociales.

 

La primera transición chilena en el siglo XX y la inestabilidad política (1920-1938)

Daniel Silva Jorquera Pedagogía En Historia Y GeografíaIV Semestre   Sin duda que los hechos que se producen en Chile al triunfar Arturo Alessandri Palma en 1920 hicieron cambiar el ritmo político tradicional que llevaba la republica hasta ese entonces. En lo político su programa establecía el fin del parlamentarismo y de las rotativas presidenciales, todo esto a través de la reforma constitucional. La reforma también comprendía reformas a favor de las clases medias y en menor medida de la clase trabajadora, mediante modificaciones a la legislación vigente. Todo lo expuesto por Alessandri no podía ser tan fácil, la oligarquía chilena no estaba dispuesta a entregar con facilidad el poder político, por ende movió todas sus armas para impedir el ascenso de las clases medias al poder político, este rechazo a perder el poder mas otros hechos que serán expuestos mas adelante nos ayudan a entender el periodo de inestabilidad político que se vive en Chile por casi veinte años. [1]    Como vimos en el párrafo anterior, la inestabilidad política que se produce por la disputa entre dos clases sociales, una en ascenso como las clases media y las ya tradicionales oligarquías criollas conmovieron el acontecer político, esta inestabilidad produjo la intervención de los militares en los asuntos políticos. En 1924 el gobierno de Alessandri fue irrumpido por los militares, Alessandri renuncio, no obstante, su renuncia no fue aceptada y se le otorgo un permiso constitucional para ausentarse del país, viajando con su familia rumbo a Europa. Las demandas de los militares no dejan de ser interesantes, estas iban cargadas de un fuerte contenido social y mejoras económicas, estos mismos antes de clausurar el congreso influyeron en el parlamento para que estos legislaran en tiempo record una serie de medidas de corte social como: leyes de contrato de trabajo, sindicalización, indemnización por accidentes de trabajo, derecho de huelgas, etc.  Un nuevo golpe militar llamo al presidente Alessandri a retomar su cargo, este volvió y aparentemente al tener un congreso cerrado las cosas se le hicieron mas fáciles y pudo dar curso a las reformas que no pudo llevar a cabo con anterioridad[2], muchas fueron las reformas pero la principal fue la constitución de 1925, en la que se establecía el fin del sistema parlamentario, no obstante, no impuso un sistema de parlamentarismo extremo, otras medidas que integran la nueva constitución son: el presidente duraría 6 años en su mandato, el congreso se renovaría cada cuatro años y el senado parcialmente, se mantuvieron las leyes periódicas (presupuesto), pero de no ser aprobado en el plazo determinado por el congreso regiría el texto enviado por el ejecutivo, también en teoría se agilizaba el proceso de aprobación de leyes, si existían controversias entre legislativo y judicial el presidente podía recurrir a un plebiscito para resolver el tema, se crea el tribunal calificador de elecciones y se procede a la separación de la Iglesia con el Estado. Durante la ultima parte del gobierno de Alessandri toma notoriedad el nombre de Carlos Ibáñez del Campo, siendo ministro del presidente, se negó a renunciar a su cargo, este hecho desencadeno en la renuncia de Alessandri, asumió entonces como presidente Emiliano Figueroa quien mantuvo como ministro a Ibáñez lo que facilito a este sus proyecciones de alcanzar el poder, a través de presiones políticas Ibáñez logro que Figueroa renunciara a su cargo, lo que significaba que asumiera el vicepresidente que no era otro que el mismo Ibáñez. Para el mismo año se llamo a elecciones, Ibáñez obtuvo una mayoría histórica con el 98% de los votos a su favor, no podía ser de otra forma ya que este se encargo de presentarse como candidato único, de esta manera se da inicio a un gobierno autoritario que completo en muchos aspectos la acción reformadora de Alessandri.[3] En materia política el gobierno de Ibáñez reestructuro la administración del Estado creando nuevas instituciones. Dentro de las mas exitosas se encuentra la creación del cuerpo de carabineros de Chile, lo que significo una unificación de las distintas policías existentes en un solo cuerpo, también instauro la caja de crédito minero en 1927, el instituto de crédito industrial, etc. (análisis industria, trabajadores, etc.)   En lo económico Ibáñez planteo ambiciosas políticas de obras públicas que autorizaba la inversión de aproximadamente mil quinientos setenta millones de pesos en la ejecución de diversas obras, el problema radicaba que el dinero obtenido para esta obras fue obtenido mediante empréstitos que generosamente cayeron sobre Chile, a corto plazo pueden ser vistas estas medidas como buenas pero el problema recae en que a largo plazo producen un eterno endeudamiento del país. Aunque hasta 1929 la gestión de Ibáñez parecía exitosa, lo que fue visto por muchos y como suele ocurrir, como veremos con posterioridad en la dictadura de Pinochet, la bonanza de Ibáñez justificaba entonces dictadura, relegaciones, exilios y desaparición de opositores.[4] En 1929 una crisis económica mundial afecto a toda Latinoamérica y en particular a chile puso en jaque al gobierno de Ibáñez, revueltas sociales de todo tipo de dieron en Santiago, estudiantes, obreros e incluso reclamos de los mismos gerentes de los Bancos hicieron en 1931 renunciar a Ibáñez y asumió un exilio voluntario. Lo sucedió Juan Esteban Montero, no obstante solo duro en el poder un par de meses, después de el se turnaron autoridades no legalizadas , como lo fue la República Socialista con cuatro juntas de gobierno y tres presidentes provisionales de la república, toda esta etapa es caracterizada por el historiador Armando de Ramón como un “un autentico periodo anarquista al cual no solo le dieron este carácter la rotación de juntas de gobierno y presidentes provisionales sino también la emergencia de algunos graves acontecimientos como la Navidad Trágica de 1931 y la Revolución de la escuadra en Coquimbo el mismo año.”[5] En 1932 Alessandri fue reelegido y consiguió terminar su mandato en 1938. En síntesis Alessandri e Ibáñez corresponden a un periodo caracterizado por los caudillos políticos, tanto Ibáñez como Alessandri lograron arrastrar muchos partidarios detrás de ellos, fueron enemigos declarados pero en lo estrictamente político no presentaban diferencias, El segundo, con el objetivo de llevar a la practica la Constitución; el primero con un carácter autoritario-dictatorial quiso instituir el mandato político de nuestro país. Por otra parte, la práctica de la Republica Socialista es un intento por mostrar a los trabajadores que pueden asumir el poder político en Chile, rompiendo con la hegemonía  de la oligarquía y sectores de la clase media, cuestión que los hechos darían la razón en los años porvenires.[6]  Gobiernos Radicales y el Frente Popular Tras el periodo de inestabilidad política vivido en Chile entre 1920 y 1938, comenzó un periodo de alianzas políticas, las que perduran hasta el año 1973 y serán retomadas en 1990 con la vuelta a la “Democracia”, la primera de esta fueron los gobiernos ejercidos por el frente popular y sus presidentes radicales. Los radicales gobernaron en Chile entre 1939 y 1952, este periodo se caracterizo por las combinaciones políticas que se dieron, todas estas se dieron según los interés y circunstancias en donde se vieron inmiscuidos representantes de todos los sectores políticos.[7] Podemos ver de manera clara lo expuesto anteriormente al analizar el principio y el fin del frente popular, en un comienzo el gobierno de los radicales comienza con una alianza con los partidos políticos de izquierda que excluía a conservadores y liberales, al paso del tiempo, terminaron los radicales unidos a los partidos de derecha y paralelamente enfrascado en la persecución de los militantes del partido comunista, legalizando esta persecución a través de la “ley de defensa de la Democracia” o “ley maldita”, aprobada por radicales y conservadores, eliminando de los registros electorales a los militantes comunistas, todo esto hay que entenderlo bajo un contexto internacional de la Guerra fría donde los países debían tomar una posición al lado de EE.UU. o de la URSS, posición que Vitela reafirmo al perseguir a los comunistas, poniéndose de esta manera al lado de EE.UU.[8] En el aspecto socio-político los gobiernos radicales significaron el reemplazo de los partidos políticos oligárquicos en el gobierno por nuevos personajes y grupos profesionales y técnicos (e ideológicos), que pertenecían en muchos casos a las capas medias y abrigaban los ideales desarrollistas y mesocráticos de los años treinta y cuarenta. [9] Bajo este contexto es en donde se inserta el denominado Estado de Compromiso, definido como la consecuencia de un acuerdo entre la oligarquía, los grupos medios ya introducidos en el aparato estatal y los sectores populares urbanos asociados en las nacientes  organizaciones sindicales de la época.[10]. De este modo, el Estado Compromiso,  a grandes rasgos, acaeció en un fuerte período de asistencialismo Estatal. Ejemplo claro de esto es que entre los años 1930 y 1950 el Estado triplicó la inversión en el gasto fiscal, destinado a programas sociales. Paso de destinar un 2,1% del Producto Geográfico a un 8% en 1945. Es también durante este periodo las cuidades experimentan una transformación ligada a la industrialización y a los procesos de crecimiento y urbanización, producto del despegue de un desarrollo económico más sostenido y diversificado, que tiene su base en el crecimiento de industrias con tecnología avanzada, sumado a un aumento de importaciones industriales y de empleos asalariados, con lo cual se consolida y expande el crecimiento urbano. Dentro de esta época de transformación podemos situar ciertos fenómenos de transformación estructural de la sociedad chilena y de la educación: el plan ISI de los gobiernos radicales, en donde se pretende sustituir la importación por la industrialización, con lo cual (como se dijo anteriormente) el Estado asumía el papel de gran gestor en la transformación económica del país. Fue de esta manera que se fue estructurando una profunda red de cambio a nivel Técnico, se hablaba de la nueva escuela como pilar de modernización social.  Entre los principales puntos referentes a la educación podemos situar los siguientes: i) reforma educacional en armonía con los intereses de la sociedad, incluía la educación de adultos y las escuelas complementarias. ii) continuidad de la educación hasta la Universidad. iii) gratuidad de la enseñanza en todos sus grados. iv) la educación primaria, secundaria y técnica debe ser función del Estado o a lo menos, controlada por él. v) creación de institutos y universidades de Trabajo. vi) protección del Estado y de los municipios a los escolares indigentes; alimentación, vestuario, útiles y atención sanitaria. vii) el maestro no puede ser perseguido por sus ideas políticas. Lo que visualizaba a la educación como un ingrediente indispensable a la hora de plantear un modelo global de desarrollo.   Un discurso que también se aplico a los sectores populares al crearse el Instituto de Inquilinos, una iniciativa que fue apoyada con la creación de numerosas escuelas rurales con el fin de iniciar un vasto plan de alfabetización, de mejorar los niveles de instrucción en los campesinos, y de capacitarlos para aumentar la producción agrícola y de elevar sus condiciones de vida. También se fundaron escuelas de artesanos e industriales en casi todas las provincias, y escuelas femeninas; con el fin de aumentar los niveles de participación y de inclusión social y cívica de este sector tan postergado. Toda una labor de estructuración educacional que alcanzaría su mayo logro en la educación superior con la fundación de la Universidad Técnica del Estado en 1947. [11] A modo de conclusión, los gobiernos radicales se caracterizaron por alianzas políticas donde participaron todos los partidos políticos, fueron gobiernos que se enfocaron en dos puntos esenciales para el desarrollo de Chile, la industrialización y la educación. Estos dos puntos reflejan todo el plan político de estos gobiernos, es decir, para ellos el desarrollo estaba en la industrialización de Chile, con una economía hacia adentro, proteccionista e innovador, para llevar a cabo este proyecto rea necesario intervenir en materias educacionales, primero para preparar una sociedad que estuviera preparada de acorde a las nuevas exigencias de desarrollo.                                                                            Segundo Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo Las elecciones del 4 de septiembre de 1952 constituyeron una sorpresa política. Un candidato, el general Carlos Ibáñez del Campo, sin el apoyo de los partidos tradicionales, obtuvo un amplio triunfo con 446.493 votos contra 265.257 del liberal Arturo Matte, 190.360 del radical Pedro Enrique Alfonso y 51.975 del socialista Salvador Allende. [12] El gobierno de Ibáñez formaba parte de la oleada de movimientos populistas gestados en América Latina durante y posterior a la Segunda Guerra Mundial. El peronismo argentino, el Varguismo brasileño, el MNR boliviano, el Arevalismo guatemalteco y el Gaitanismo colombiano lograron congregar grandes cantidades de masas populares mediante lemas nacionalistas y antioligárquicas.  El programa de Ibáñez plasmaba dentro de sus promesas una reforma agraria y la nacionalización del cobre; medidas que no se llevaron a cabo y solo fueron expresión de ese populismo latinoamericano que no solo buscaba la liquidación del imperialismo, sino más bien, una nueva forma de negociación y de reparto del excedente económico entre la emergente burguesía industrial y las empresas extranjeras. [13] De esta manera en Chile hombres y mujeres se encandilaron con el “populismo” bañista. El símbolo de la escoba, levantado por “el general de la Esperanza” plasmaba con su escoba su intención  de barrer la corrupción y la politiquería, esto resultó atrayente para las masas sin partido, habitantes de las poblaciones llamadas “marginales”, trabajadores urbanos no organizados y mujeres explotadas que acababan de obtener el derecho a voto, se enardecieron en los mítines populistas del Ibañismo, donde se hablaba en términos simplistas contra los ricos y los politiqueros.[14]  Una de las medidas económicas más importantes fue la creación del Banco del Estado en 1953, que hizo préstamos relevantes a empresas de carácter productivo. Otorgó crédito a la Empresa Nacional de Petróleos (ENAP), Industria Azucarera Nacional (IANSA) y Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA). La conversión de Arica en Puerto libre fue una medida muy celebrada en el Norte Grande. Asimismo, se promovió la empresa Nacional de fundiciones La Ventana, la electrificación de FFCC del Estado, el desarrollo agrícola de Chillán, el agua potable para Antofagasta.  La política de Ibáñez se caracterizó por un curso derechista, expresado claramente en la política económica del ministro Jorge Prat y en la aplicación de una política económica dictada por la misión norteamericana Klein Sacks, que estuvo varios meses en Chile aconsejando al nuevo dispositivo económico del gobierno. El plan concertaba medidas de liberalización de precios y del comercio exterior, también medidas de restricción salarial, con planes de control crediticio y reformas tributarias. Estos últimos perturbaron los intereses económicos directos de los empresarios. Sin embrago, cuando estas medidas empezaron a ser discutidas en el parlamento, el programa de la Misión Klein Sacks, perdió todo apoyo de las organizaciones patronales y de los político de derecha. [15] La receta de la misión yanqui repercutió fuertemente en la sociedad, ya que al proponer estas medidas que iban en directo perjuicio de los sectores populares como por ejemplo: el  congelamiento de los salarios y la disminución  abrupta las inversiones fiscales, desencadeno en  un proceso forzado de deflación que lanzó a la cesantía a miles de obreros. A fines del gobierno de Ibáñez, los jornales habían perdido gran parte de su poder adquisitivo; el sueldo vital bajó de índice 102 en 1954 a 79.8 en 1958. La participación de los trabajadores en la renta nacional descendió 5 puntos entre 1953 y 1959, mientras que la burguesía aumentó de 43,6 a 49,3%. En la última fase de su gobierno, Ibáñez dicto sus ultimas medidas populistas con las cuales trató de recuperar su imagen, derogó la “Ley de Defensa de la Democracia”  permitiendo de esta manera que el Partido Comunista recuperara la legalidad. Promulgó una nueva ley de elecciones que establecía la cédula oficial única con el objeto de sanear el proceso electoral, medida que obviamente favorecía a la izquierda. Ibáñez terminó su gobierno dando un apoyo velado a la candidatura popular de Salvador Allende.  Poco antes de terminar su período, Ibáñez dictó la Ley de Cédula única, con el fin de combatir el cohecho y garantizar que los electores pudieran escoger sus candidatos. Por el antiguo sistema de boletas, los partidos minoritarios, sin estructura nacional, no tenían posibilidades de que sus boletas estuvieran en todas las mesas. Asimismo, se estableció la inscripción electoral permanente.[16]   Gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez- la derecha de vuelta a la moneda   Los sectores más poderosos de la clase dominante decidieron en 1958 terminar con las experiencias gubernamentales de los cuadillos políticos y militares, llevando a la presidencia a un hombre de sus propias filas: al industrial Jorge Alessandri Rodríguez. Aunque tuvo el respaldo de los partidos Conservador y Liberal, se presentó como un candidato “independiente” y crítico de los “politiqueros” con el fin de obtener el apoyo de las masas sin partido. La propaganda burguesa fabricó la imagen de un candidato “austero”, paternalista y tan “rico” que no necesitaba robar. Alessandri obtuvo un ajustado triunfo (387.297 votos) sobre el candidato de izquierda, Salvador Allende (352.168) que estuvo a punto de ganar a no mediar la candidatura del cura de Catapilco, Antonio Zamorano (41.268), estimulado por la Derecha para restar votos populares al candidato del FRAP. La Democracia Cristiana, que por primera vez se presentaba a una elección presidencial, sumó 252.168 votos con Eduardo Frei, y el partido Radical 190.832 con Luis Bossay.  Dentro de las políticas de gobiernos implementadas bajo este gobierno de destaca una fuerte expansión especialmente en vivienda y obras publicas. También se iniciaron políticas de estabilización económica que se mantuvo durante 1960 y que controló las posibilidades de inflación, esto significó mantener fijo el tipo de cambio, lo que derivo en un aumento significativo en las importaciones, esto influyo de buena manera en el mejoramiento de la economía.[17]  En materia estrictamente económica, Alessandri Rodríguez se encontró con una crisis en la industria de bienes de consumo popular: textil, cueros y calzado, metalurgia ligera y fábricas de productos alimenticios, que habían sido la base del proceso de sustitución de importaciones. La alternativa escogida para superar la crisis de acumulación de capital en el área manufacturera fue promover el desarrollo de las industrias dinámicas e intermedias, entendiendo por industrias dinámicas aquellas que producen bienes de capital (automotriz, metal-mecánicas, químicas) y bienes de consumo durable (línea blanca, televisores, aparatos electrónicos) y por industrias intermedias las que producen insumos para otras empresas. Dado que estas industrias requerían una alta tecnología y una fuerte inversión, que alterara la composición orgánica del capital en favor del capital constante, el equipo de gerentes de Alessandri resolvió acelerar la asociación con el capital monopólico internacional.  En el ámbito social las movilizaciones campesinas de 1961 y 1962 en Chile y lo que sucedía en el campo en América Latina obligaron a la clase política dominante a reflexionar sobre la necesidad de adoptar algunas medidas en el agro, sobre todo considerar la llamada de atención de la Alianza para el Progreso.  En julio de 1962, Jorge Alessandri envió el proyecto de Reforma Agraria al parlamento. El 27 del mismo mes era aprobado en el senado por 22 votos y 11 en contra. La moderada Reforma Agraria del gobierno de Jorge Alessandri convertida en ley Nº 15.020 tuvo como objetivos: a) dar acceso a la propiedad de la tierra a quien la trabaja; b) Mejorar la producción “campesina” y c) Aumentar la producción agropecuaria del suelo.  La caja de colonización agrícola se transformó en Corporación de Reforma Agraria (CORA) y se crearon el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Tribunal de Expropiación Agraria. Sin embargo se benefició solamente a 1.210 familias, algunos de dudoso origen campesino: La mayor parte de la tierra distribuida era fiscal; prácticamente no fue tocada la propiedad privada de los latifundistas. De ahí, el nombre de “Reforma de Maceteros” con que bautizaron esta tibia medida campesina. “por otra parte, la ley sirvió para que algunos grandes hacendados como Jaime Larrín García Moreno y Salvador Correa Larraín, vendieran a la corporación de Reforma Agraria sus latifundios, en precios que a veces alcanzaron hasta el séxtuple del valor comercial”  El proceso de radicalización campesina obligará poco después al gobierno DC de Eduardo Frei Motalva a impulsar una Reforma Agraria más avanzada que la de Jorge Alessandri, aunque menor que la de Salvador Allende.  Eduardo Frei Montalva y la Revolución en libertad En las elecciones presidenciales de 1964, Eduardo Frei inicio un programa destinado principalmente a la obtención de votos de las capas medias, obreros, pobladores y campesinos, esto con el fin de pelearle este electorado a la izquierda, representada por Allende. Los votos de la Derecha ya los había ganado con el pronunciamiento de los Partidos Conservador y Liberal que después del “Naranjazo” -o triunfo de la izquierda el 15 de marzo de 1964 con su diputado el Dr. Oscar Naranjo- resolvieron romper la alianza con el PR y su candidato presidencial Julio Durán.[18] Los “slogan” populares de la DC calaron hondo en vastos sectores de la población oprimida, especialmente el compromiso de concretar la “promoción popular”, “casa para todos”, la reforma agraria, aumento de sueldos y salarios y una reforma educacional que facilitara el acceso a la Universidad. La consigna de “Revolución en Libertad” prendió en la Juventud ansiosa de cambios.[19] El plan “desarrollista” del gobierno de Frei consistió fundamentalmente en promover la producción de cobre mediante una asociación del Estado con las empresas extranjeras; en aumentar la producción agropecuaria por medio de la Reforma Agraria y en estimular el desarrollo de ciertas ramas industriales a través de la fusión de empresas chilenas con el capital monopólico internacional. La DC había recogido desde 1955 las concepciones desarrollistas de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina). [20] El plan de Frei estuvo basado -como todos los modelos “desarrollistas”- en las nuevas funciones asumidas por el Estado desde la década de 1930, claramente diseñadas por el Congreso Nacional de 1966 de la DC: “control del Estado sobre los instrumentos y mecanismos del sistema económico”, es decir, el Estado planificador y regulador de la economía, asociado con los grandes propietarios través de empresas mixtas, “delimitar campos de trabajo y reglas del juego entre el sector público y el sector privado”. En el Mensaje al Congreso (1969), Frei manifestó: “Más del 70% de los recursos de inversión nacional está, de hecho, en manos del Estado, que tiene el control directo sobre el 50% del crédito. Ejerce un control completo sobre las operaciones de comercio exterior. Sectores básicos de la economía, como ferrocarriles, la electricidad, las líneas aéreas y el petróleo están en manos del Estado”.  Una de las medidas político-económicas mas importantes fue la “chilenización” del cobre, en 1965 la administración DC planteó la adquisición del 51% de las acciones de empresas extranjeras, las que desde inicios de siglo se apoderando del cobre en Chile, de esta manera designó como intermediario ante las empresas a Radomiro Tomic. En 1959, la Braden Copper Co., dueña de El Teniente, filial chilena de la Kennecott Copper Co., tenía una inversión cuprífera de 86,8 millones de dólares, la Chile Exploración 280,2 millones y la Andes Mining Co. 170 millones, ambas filiales de la Anaconda Copper Mining. El proyecto de “chilenización” de las minas de cobre no constituyó una total nacionalización, pero fue un significativo paso.  Otro punto de vital importancia y caballito de batalla de los últimos dos gobiernos fue La Reforma Agraria, esta se llevo a cabo,  pero solo de manera parcial. La reforma agraria[21], fue importante por el proceso social que abrió en el agro, pero limitada en cuanto a transformar radicalmente la estructura agraria. En el fondo, el reparto de tierras incultivadas tuvo como finalidad promover un desarrollo del capitalismo agrario y un aumento de la producción agropecuaria, tratando de ampliar el mercado interno de la industria de bienes de consumo, además de canalizar el ascenso del movimiento campesino creando una especie de “colchón social” con los pequeños propietarios favorecidos por la entrega de tierras. [22] En el ámbito de la organización social el gobierno de Frei impulso la participación popular en la vida nacional, esto principalmente a través de la ampliación de las bases sindicales, impulso la creación de juntas de vecinos, centros de madres, cooperativas y otros centros comunitarios de trabajadores, pobladores y campesinos, esto clavaba en el corazón de la izquierda, quienes planteaban que la organización del pueblo debía ser enfocada hacia su emancipación y la toma del poder y no a través del asistencialismo paternalista planteado por la Democracia Cristiana. [23]     La Unidad Popular Divididas las preferencias de los trabajadores, pobladores, capas medias radicalizadas y campesinos entre Allende y Tomic, el triunfo de Alessandri parecía estar asegurado. Para reforzarlo, los medios de comunicación en manos de la Derecha instrumentalizaron una “campaña del terror”, llegando a decir que si ganaba Allende los tanques rusos entrarían a la Moneda y los niños chilenos serían enviados a Rusia. El Mercurio publicó un aviso de “Chile Joven” en el que aparecía en la puerta de La Moneda un tanque soviético con la hoz y el martillo, con una leyenda que decía: “En Checoslovaquia tampoco pensaban que esto sucedería. Pero los tanques rusos llegaron”. A lo cual Allende respondía: el terror “no hay que buscarlo fuera de nuestras fronteras sino en Chile. El terror se encuentra en la enfermedad de los niños, en la desnutrición, en los 600.000 niños con insuficiencias intelectuales a causa de la mala alimentación”.[24] Al no haber obtenido mayoría absoluta ningún candidato, correspondía al Congreso Pleno decidir por uno de los dos primeros, según lo establecido por la Constitución reformada de 1925. Hasta ese entonces, cuando se presentó el caso de votar por las dos primeras mayorías, como fue la situación que se dio con la elección de 1958, entre Alessandri y Allende, había sido normal que se aceptara de antemano el criterio de votar en el Congreso Pleno por la primera mayoría. Pero, en 1970 la coyuntura política fue distinta, pues la Derecha y la DC no estaban dispuestas a permitir que la Izquierda asumiera el gobierno. El gobierno de Salvador Allende inició, entonces, una experiencia difícil y única: encaminar al país por una vía democrática hacia el socialismo. Allende, junto a un grupo importante de sus seguidores, estaba convencido de que el socialismo podía construirse sobre la base de las tradiciones democráticas chilenas. En este sentido, fue significativo que una de las pocas leyes aprobadas en el parlamento fue la nacionalización de la gran minería del cobreNo obstante, la naturaleza fundamental del programa de gobierno movió una frontal oposición, tanto en el interior del país como a nivel internacional. En medio de un contexto en que aún primaba la política de Guerra Fría, el gobierno norteamericano resolvió utilizar todas las armas necesarias que estuvieran a su alcance, con el objetivo final de derrocar al gobierno chileno. Durante 1972, diversos gremios paralizaron sus actividades; entre ellos, la locomoción colectiva y el transporte. El desabastecimiento de artículos de primera necesidad y los persistentes rumores de golpe militar, contribuyeron a crear en la población una sensación colectiva de desgobierno. El 11 de septiembre de 1973, el gobierno de la Unidad Popular fue derrocado por las Fuerzas Armadas y Carabineros; el Palacio de la Moneda, donde Allende resistió junto a sus más leales colaboradores, fue bombardeado. A todos sus cercanos les había advertido que él moriría en el lugar donde lo había puesto el pueblo: como Presidente de Chile. Desde el Palacio dirigió sus últimas palabras. A las dos de la tarde, antes de que los militares entraran en el Palacio, Salvador Allende se suicidó.[25]Dictadura Militar, 17 años de oscuridad La dictadura militar significó un período de diecisiete años de marchas y contramarchas, dirigidas omnímodamente por el dictador general Augusto Pinochet, con la complicidad de la derecha política, el poder económico y los medios de comunicación.[26]            En 1975, en Chile, Pinochet entregó la economía a un grupo de economistas jóvenes de la  Escuela de Economía de la Universidad Católica graduados en Chicago, los llamados “Chicago Boys”. Estos habían elaborado todo un programa destinado a planificar la “reconstrucción” de la economía de Chile después de 40 años de intervención estatal. El documento se llamaba “El Ladrillo”. En ese documento ya estaba contenida toda la doctrina política destinada a ser aplicada  poco a poco en todos los países latinoamericanos, salvo Cuba. Transformación principalmente económica que por supuesto tiene incidencia en la vida política como en los aspectos sociales de nuestra población consiste en cambiar el eje de la economía hacia una orientación opuesta a las formuladas desde los años 30 en adelante, las políticas de un Estado fuerte, poderoso y proteccionistas son dejadas de lado. En lugar de un mercado interno como referencia principal, se enfoca ahora en la libre competencia, es decir en la apertura al mercado que mejor oferta tenga, por lo que se suprimen las barreras para las importaciones, esto iba en directa relación a que se estimulen las exportaciones, y se abre el país al capital extranjero, con el objetivo de entrar al mercado mundial. [27] En materia educacional el sistema que implementa el régimen militar echa sus bases jurídicas y se fortalece entre el año 1979-1981,  consolidándose de manera definitiva  bajo  la Constitución Política de 1980, pero antes adoptó una serie de medidas coartativas en relación a las modalidades democráticas existentes. Dentro de las Políticas educacionales que adoptó la dictadura militar en Chile (MINEDUC, 1975), aparecen dos nuevos conceptos en los que a materias educacionales se refiere, el Estado subsidiario por una parte y el criterio descentralizador por otra. En lo específicamente educativo se tratan de explicitar principios de acción ya operantes como renovación continua, cambio planificado y educación permanente pero ahora a través de la nueva lumbrera de la subsidiariedad, y aportando el criterio de enseñanza flexible y “mejor adaptada al individuo”. Todo esto basado en principios “Humanistas” y “Cristianos” De lo anterior, solo se instauro de manera clara y solvente la subsidiariedad de la educación, ya que en lo que respecta a los otros puntos (Humanismo, Cristianismo, Flexibilidad, etc.). Sin duda, en la practica social y cotidiana esto no ocurrió así,  la conducta oficialista fue represora y restrictiva sobre el sistema educacional, se recurrió a decretos, circulares y otros mecanismos, todo esto con en el claro fin  de establecer un control y un ordenamiento que buscaba afianzar la ideología educativa que quería implantar el régimen, bajo el pretexto de   ‘limpieza del sector’ y bajo los  preceptos del apoliticismo y de seguridad nacional gran parte del mundo intelectual y de la educación chilena  vivió años de delaciones, exoneraciones y de directa ingerencia militar sobre el sistema (Directores, CIM, luego, Central Nacional de Investigación, CNI) y, además, de censura cultural y restricción informativa. Así, por ejemplo, se dicta el Dto. Nº.1.892 (21-11-73), destinado a eliminar la ideología marxista. Se prohibieron las aplicaciones de encuestas, muchos textos y libros, y el libre acceso a los establecimientos. A nivel ministerial, serán disueltos varios organismos centrales, ‘depurándolos’ vía exoneraciones y supresión de cargos, recurso pronto extrapolado al resto del sistema (Escuelas, Liceos y Universidades). A modo de síntesis, se denota un alejamiento del Estado en su compromiso con la educación chilena, un clara persecución a la cultura que no fuese la que la dictadura creía la más adecuada para los “ciudadanos chilenos”, a su vez,  se produce el ingreso de privados a la educación los que desde este momento nunca más se alejaran de este rubro.[28] A modo de síntesis, la dictadura militar, bajo el mando de la junta militar significó un cambio radical en todos los aspectos que abarcan a una sociedad (político, económico, social, cultural), en materia económica se acabo con los Estados proteccionistas y se abrió el país al mercado mundial, en materia educacional el Estado se alejo de su responsabilidad con esta y solo se remite a fiscalizar que esta se lleve a cabo, se incluyen fuertemente los privados en la educación, los que ven ahora en la educación un negocio bastante rentable, en materia social fueron tiempos muy duros para una gran parte de la población chilena, aproximadamente 4.000 muertos entre detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, exilios, exonerados, 30.000 torturados aproximadamente según el Informe Valech, tomando en cuenta que este no toma en consideración aquellos que no dieron su testimonio pues consideran que no hay recompensación económica que valga el sufrimiento y el dolor que vivieron en ese entonces. Sin duda pueden existir muchas opiniones e interpretaciones de este periodo pero nada justifica el asesinato y el sufrimiento de una gran parte del pueblo que solo se atrevió a pensar en un Chile más justo y solidario.   Conclusión Final 

En materia social, el siglo XX significó en una primera etapa el ascenso de las clases en la disputa del poder y la organización por primera vez en la historia de los sectores populares a través de diversas formas, aparecieron los primeros partidos de Izquierda, todo esto bajo un contexto internacional de guerra fría, a mediados de siglo tanto las clases medias como los sectores populares tomaron una posición de suma importancia en el acontecer político de Chile, cada vez más marcada la polarización política en el país, fue también un periodo de reformas en materias económicas, políticas y educacionales, el Estado paso a tomar un rol relevante al transformarse en la superestructura que poseía  el poder político y el  económico. La década del 70 significo una profundización de todas las políticas sociales que se venían tomando, las clases dominantes viendo amenazada su estadía en el poder y su bonanza económica por los partidos de izquierda, comenzaron una campaña del terror, apoyados por los medios de comunicación, se hablaba se una “nueva Cuba”, comenzaron con sus políticas de boicot al gobierno de la unidad popular, quemaron sus propios campos, escondían la mercadería, mas una seria de mediadas destinadas a desestabilizar el gobierno y obligar a las fuerzas armadas a actuar en el tema. El golpe militar significo, el reordenamiento de la casa, todo volvía a ser como antes, ya no existía amenaza de perder el poder, ya que las fuerzas de izquierda fueron perseguidas, muertos y torturados, a los que corrieron con mayor suerte los exiliaron, la dictadura también significo un cambio significativo en el rol del Estado en la sociedad, de ser un Estado Protector paso a ser un Estado meramente fiscalizador, la economía se abrió al mundo lo que repercutió significativamente en la sociedad, se imponía una sociedad de consumo. En materia educacional Desde los gobiernos radicales en adelante se denota una gran preocupación en materia educacional, particularmente en intentos de acercar la educación publica a los sectores medios y populares, llegada la dictadura militar el panorama educacional cambio de forma radical, la privatización se hizo presente y el Estado se alejo de las responsabilidades que antaño habia asumido, Los intentos posteriores de reformar la educación chilena no sólo no han cambiado sus bases economicistas sino que las han admitido y fortificado, generando una rapidísima privatización de ella, con las desastrosas consecuencias discriminatorias que esto conlleva en lo social. Todo esto significó pobres resultados en cuanto a logros efectivos de los aprendizajes en sus distintos niveles, como son los que se están evidenciando en el escenario educativo chileno actual.

 Para finalizar este ensayo cabe destacar la importancia que adquiere el estudio de la historia, a través de esta podemos entender nuestro presente, siendo la historia entonces una interesante herramienta que nos permite conocer, entender y lo más importante de todo transformar la sociedad sin cometer los mismos errores de antes.                       Bibliografía – Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX (Santiago, editorial Emisión)

-Comblin José. El Neoliberalismo, Ediciones Chile América Cesoc (Santiago: 2000)

-Correa Sofía, Notas sobre representatividad en el Estado. Chile 1933-1973, en Memoria para un Nuevo Siglo. Compilado, Ed.Colección Sin Norte (Santiago, 2ooo).-De Ramón, Armando, Historia de Chile, desde la invasión incaica hasta nuestro días (1500-2000), (Santiago, editorial Catalonia).

  Salazar, Gabriel, Pinto Julio, Historia Contemporánea de Chile (Santiago, LOM ediciones).

Sofia Correa, Consuelo Figueroa, Alfredo Jocelyn-Holt, Claudio Rolle, Manuel Vicuña. Historia del Siglo XX Chilena (Santiago, editorial sudamericana).

Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VI (Santiago, Editorial Universitaria).

-Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII (Santiago, Editorial Universitaria).

  Revistas -Soto, Maximiliano, Políticas educacionales en Chile durante el siglo XX, Revista May. Nª10, Mayo 2004, Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, También disponible en: http://www.revistamad.udechile.cl/10/paper04.pdf  Sitios Web 

http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=salvadorallendegossens (1908-1973).

-Dr. Rubilar, Luis, Educación Chilena en el siglo XXI: ¿cambalache Estado-Mercado?, pp11,  artículo disponible en http:www. http://www.umce.cl/luruso/EducChileXXI.doc.   


[1] De Ramón, Armando, Historia de Chile, desde la invasión incaica hasta nuestro días (1500-2000), (Santiago, editorial Catalonia), pp121

[2] Ibíd. pp125

[3] Ibíd. pp126

[4] Ibíd. pp129

[5] Ibíd. pp132

[6] Ibíd. pp134

[7] Sofia Correa, Consuelo Figueroa, Alfredo Jocelyn-Holt, Claudio Rolle, Manuel Vicuña. Historia del Siglo XX Chilena (Santiago, editorial sudamericana), pp129

[8] Ibíd. pp130

[9] Salazar, Gabriel, Pinto Julio, Historia Contemporánea de Chile (Santiago, LOM ediciones), pp41

[10] Correa Sofía, Notas sobre representatividad en el Estado. Chile 1933-1973, en Memoria para un Nuevo Siglo. Compilado, Ed.Colección Sin Norte (Santiago, 2ooo) p. 154

[11] Soto, Maximiliano, Políticas educacionales en Chile durante el siglo XX, Revista Mad. Nª10, Mayo 2004, Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, pp6-7. También disponible en: http://www.revistamad.udechile.cl/10/paper04.pdf

[12] Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VI (Santiago, Editorial Universitaria), pp196

[13] Ibíd. pp197

[14] Ibíd.

[15] Ibíd. pp201

[16] Ibíd. pp202

[17] Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX (Santiago, editorial Emisión), pp250

[18] Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX, pp258

[19] Vitale, Luis, interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII (Santiago, Editorial Universitaria), pp14

 

[20] Vitale, Luis, Interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII, pp14

[21] La Ley de Reforma Agraria: limitaba la propiedad a un máximo de 80 hectáreas de riego de buena calidad o de superficie equivalente a ella; de modo que en tierras de secano o de montaña el equivalente a las 80 hectáreas podía quintuplicarse o más. Entonces, los terratenientes se quedaron con las mejores tierras y vendieron las incultivadas. Al mismo tiempo, subdividieron sus fundos en parcelas de 80 hectáreas que colocaron a nombre de sus familiares. La ley no era imperativa, es decir, no obligaba al gobierno a expropiar sino que lo facultaba para proceder a la entrega de tierra. Las tierras expropiadas debían ser indemnizadas mediante un pago inicial en efectivo y el resto en cuotas.

[22] Vitale, Luis, Interpretación Marxista de la Historia de Chile, tomo VII, pp20

[23] Alwin, Mariana y otros, Chile en el Siglo XX, pp269

[24] Vitale, Interpretación marxista de la Historia de Chile, tomo VII, pp41

[25] http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=salvadorallendegossens(1908-1973), 24/07/2007, 9:47 Am.

[26] Dr. Rubilar, Luis, Educación Chilena en el siglo XXI: ¿cambalache Estado-Mercado?, pp11,  artículo disponible en http:www. http://www.umce.cl/luruso/EducChileXXI.doc

[27] Comblin José. El Neoliberalismo, Ediciones Chile América Cesoc (Santiago: 2000)  Pág. 77

[28] Dr. Rubilar, Educación Chilena en el siglo XXI: ¿cambalache Estado-Mercado?, pp12